INTRODUCCIÓN:

Con el juego ya terminado, y antes de escribir una sola palabra sobre él, me he permitido el pequeño antojo de revisionar la película en la que está basado para terminar de meterme en contexto, ya que prácticamente la había olvidado por completo. The Pagemaster (1994, estrenada en nuestro país como El guardián de las palabras), estuvo protagonizada por Macaulay Culkin y Christopher Lloyd, y su mayor particularidad fue combinar escenas de personajes de carne y hueso con dibujos animados, aunque no de forma simultánea al estilo de lo que ya hicieron “Una rubia entre dos mundos” o “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” años antes. Exactamente el mismo año de su puesta de largo en la gran pantalla, y aun con el fracaso comercial que resultó ser, dos compañías no quisieron perder el tiempo, y se abalanzaron sobre la licencia para crear a partir de ella dos videojuegos que resultaron ser muy distintos.

Uno de ellos fue una aventura gráfica para PC programada por Mammoth Micro Productions que no he jugado, y de la que apenas conozco nada, presumiblemente orientada a un público más infantil. El otro, es el juego que paso a comentar, un plataformas rematadamente clásico desarrollado por Probe (Alien 3, T2: The Arcade Game, Virtual Soccer…) que vio la luz en versiones muy similares para Super Nintendo y Mega Drive, así como una tercera para Game Boy. Al igual que sucedió con la película en cuestión, su aparición no obtuvo demasiado éxito entre los jugadores, ni reconocimiento por parte de la prensa, donde se dio alguna crítica bastante inverosímil y poco fiable, previa a su lanzamiento europeo. Y respecto al americano, no le ayudó precisamente el hecho de coincidir con una de las bestias sagradas de la consola como
Donkey Kong Country, que eclipsó a cualquier otro plataformas de aquel año.