INTRODUCCIÓN:

Uno de los protagonistas de aquellas inolvidables y divertidas mañanas en las que ver los dibujos de la Warner en la televisión era algo casi sagrado es el héroe de esta aventura llamada Daffy Duck: The Marvin Missions. De aquello hace ya muchísimos años, cuando los dibujos animados aun tenían gracia. Movido en parte por el factor nostalgia y en parte por el precio del cartucho, decidí en su día comprarlo (creo que fue en un Continente) por ver si conseguía mantener la esencia de aquellos fantásticos capítulos de dibujos y proporcionarme el mismo nivel de diversión en mi Super Nintendo, por aquel tiempo en pleno auge. Lo cierto es que en un primer contacto no todo fue como esperaba. El control sobre el pato Lucas (o mejor dicho, sobre su alter-ego Duck Dodgers) resultó mucho más complicado que en la media de juegos de este estilo y la dificultad bastante elevada.

Sin embargo, pasado un largo tiempo, retomé la aventura y fue cuando definitivamente le encontré la gracia. De hecho, resultó ser tan adictivo que, en una época donde todavía mis padres controlaban el tiempo que pasaba delante de la consola, marcharon de viaje y me levantaba cada día a las 6 de la mañana tan solo para poder pasar el máximo tiempo posible saltando de plataforma en plataforma, avanzando fases y cargándome al mayor número de marcianos, robots y enemigos varios de la época futurista en que se desarrolla. Y me costó tanto sudor llegar hasta el final, que este juego quedó en un oscuro rincón del cajón hasta hoy día, cuando he decidido recuperarlo para mostrar aquí sus defectos y virtudes.