Puede parecer adrede. Puede parecer simple y llano oportunismo. Pero os puedo jurar que el hecho de que justo ahora aparezca analizado en estas páginas un producto futbolístico para nuestra querida Super Nintendo solo es fruto de la más pura casualidad, y de las ganas acumuladas que le tenía a este en particular. Sin ir más lejos, me enteré de que en este 2026 se iba a celebrar el mundial de fútbol un par de semanas después de que ya hubiese empezado, y llevo como dos meses aproximadamente dándole caña diaria a este simulador, conocido en Japón como J.League Excite Stage '94 y aquí, en Europa, simplemente como Soccer Shootout. Sin embargo, el título más conocido a nivel mundial fue el que llevó como añadido el nombre de Capcom. Ello responde a que, si bien fueron Nintendo y Epoch quienes lo distribuyeron respectivamente en los mencionados territorios, el gigante del Street Fighter se encargó de llevarlo hasta EEUU.
Mientras en estos calurosos meses toda una legión de aficionados al deporte rey han esperado con avidez que su equipo favorito dispute su correspondiente partido, para mí será un verano más. Detesto el fútbol y no me voy a andar por las ramas a la hora de decirlo. Ni lo practico, ni lo veo. Ni el mundial, ni la copa de lo que sea, ni ninguna otra competición o encuentro. Como deporte en sí mismo, me parece totalmente respetable, faltaría más. Pero ver cómo la gente sale más a la calle para celebrar un evento ultra mediático que genera miles de millones para unos pocos, que para exigir sus derechos fundamentales… me hace aborrecerlo con toda el alma. Sin embargo, aunque suene irónico, en los viejos tiempos sí llegué a disfrutar bastante con el fútbol llevado al videojuego, y de igual manera, confieso que este Soccer Shootout es de lo mejor y más divertido que he probado nunca en este ámbito y consola.TRAMA:
Y desde luego, no se puede negar que en Super Nintendo hubo opciones para parar un tren, algo que se echa bastante en falta a día de hoy. Las revistas del sector de su época lo trataron realmente bien, otorgándole la mayoría de ellas muy buenas puntuaciones, y quedando por debajo solamente de unos pocos como Sensible Soccer o aquel que se coronó con el rey absoluto de este deporte en la consola, el imbatible International Superstar Soccer Deluxe. Si bien antes lo he tildado de “simulador, lo cierto es que es mucho más arcade que cualquier otra cosa, pero aun así, su menú es bastante pródigo en opciones y modalidades de juego. Aquella vieja frase de ‘sudar la camiseta’, desde luego, es algo que no fue nunca conmigo. Pero cuando se trata de ponerme a los mandos con cualquier obra de este tipo, reconozco que lo vivo con mucha intensidad.
El fútbol, fútbol es, y hablar de trama en algo como esto, la verdad, no tiene demasiado sentido, a no ser que se trate de un juego enfocado en una hazaña histórica concreta, en algún torneo en particular, o se añada algo de fantasía al conjunto… pero no estamos ante ninguno de estos casos. A mi memoria vienen juegos como Soccer Kid o Marko’s Magic Football, de aquella misma época, que tuvieron un componente distinto, eran ante todo juegos de plataformas que usaban el gancho del deporte, y ahí por ejemplo, sí había una historia que contar. En este Soccer Shootout, la trama no es más que la propia emoción de disputar partido a partido, y el objetivo, marcar todos los goles posibles para alcanzar la gloriosa victoria final en cada uno de ellos. Vamos, como en la inmensa mayoría de su estilo, y más que suficiente para arrancar el juego y empezar a dar patadas como locos al balón sin más contexto innecesario.
GRÁFICOS:
Así, entre tanta oferta del género, creo que Soccer Shootout estuvo entre los mejores a la hora de representar visualmente la espectacularidad y espontaneidad del fútbol con un estilo prácticamente único, consiguiendo un realismo al que muy pocos de su generación llegaron. Muchos otros exponentes mostraban, o bien campos demasiado pequeños, o bien demasiado grandes, pero esta obra de A-Max cuidó especialmente las proporciones y el espacio, con perspectiva lateral y unas dimensiones perfectas para poder explayarte con movimientos y filigranas en su justa medida, sin que nos queden sensaciones de vacío
ni amontonamiento de los futbolistas. Con realismo me refiero también a otros aspectos, como por ejemplo, las equipaciones, implementadas al detalle y fieles a las que podíamos ver en cualquier partido de TV, aunque por otra parte, no sé si las secundarias también lo fueron. Se sacó buen provecho de la paleta de la consola ofreciendo colores muy vivos y definidos, y los jugadores, presentan un detalle muy estilizado en sus formas, igualmente muy bien proporcionadas, y sus animaciones.
Dentro de estas últimas, hay mucho donde explorar. Las más importantes, lógicamente, son aquellas que disfrutamos en el propio campo en cada pequeño gesto y jugada, que se trabajaron a conciencia. Son fluidas, perfectamente apreciables, y tienen un mérito incluso mayor por el hecho de que el tamaño de los jugadores no sea excesivamente grande. Las carreras, los quiebros, bicicletas, empujones, planchas o los distintos tiros a puerta son fabulosos, y tal vez solo quedase por pulir un poco aquellas de los porteros al lanzarse, pero otras, como las que vemos al quedar KO por un balonazo, tienen muchísima gracia y personalidad. Las celebraciones muestran
unos sprites bastante grandes y completamente en movimiento ejecutando diferentes cabriolas triunfales, en quienes incluso se aprecian los detalles musculares. Son de esas que saben transmitir fuerza, pasión y solidez. El terreno de juego y alrededores están más o menos bien adornados. Las vallas fueron usadas como publicidad de juegos de Capcom, e incluso se mantuvieron en la versión europea pese a que estos no participaron en su distribución.
Distinto punto de vista nos ofrece el modo de tandas de penaltis, en pseudo-3D, que cuentan con espectaculares ralentizaciones en los momentos clave. Sin embargo, las penas máximas que se producen en medio de los partidos mantienen la perspectiva lateral, como el resto del juego, así que realmente, la citada modalidad tampoco sirve para practicar. Podemos escoger entre dos tipos de campo, únicamente diferenciados por el patrón en el corte del césped. Nada especial, en este caso. Sin embargo, hay un tercero, que es el que recorreremos al optar por el fútbol cubierto, donde el cambio es
casi total. La pantalla general está compuesta por reducidos marcadores, un pequeño esquema en miniatura del campo (y con movimiento), el tiempo y las banderas de ambos equipos, dejando el resto para gozar de la acción. El balón puede llegar a coger velocidades realmente endiabladas sin que ello produzca cortes ni lentitud, y eso es otro factor de cuantos contribuyen a la máxima vistosidad. Porque, aunque en los primeros pasos no se llegue a apreciar del todo, es un juego espectacular como el que más.
SONIDO:
En la mayoría de títulos futbolísticos, la banda sonora es un apartado sin apenas relevancia, más allá de ambientar alguna pantalla de opciones. En el mejor de los casos suele ser insulsa, discreta y escasa, y precisamente por eso me ha sorprendido tanto el inusitado peso que cobra en este juego. Cada sección (modalidades, resultados, formaciones, cambios de campo… y un largo etcétera) tiene una, o varias propias, moviéndose la mayoría de ellas entre lo festivo y lo cañero. Seguramente la del entrenamiento, por poner un ejemplo, resulte algo cargante, pero el resto, lucen un nivel encomiable en cuanto a calidad y variedad. Aires exóticos, ritmos potentes, tonadillas de gran épica, algunas ligeramente funkys, e incluso estructuras bastante complejas. Y aquí no solo hablo de las típicas de la pantalla de presentación o selección de equipo. Es que, además, también cada uno de estos últimos tiene la suya exclusiva, que sonará durante su turno de saque. El frenético ritmo del fútbol indoor también está muy bien plasmado en un corte que nos pondrá las pilas a saco. Enganchan lo suyo, y son de las que acabaréis tarareando.
Obviamente, en origen fueron creadas pensando en los estadios japoneses, y sin embargo algunas sí coinciden ligeramente con ciertos matices que caracterizas el folclore de algunas naciones. Pura casualidad, casi seguro, pero es algo curioso. Los efectos sonoros, que son más fundamentales incluso que la música, también se cuidaron con mimo, y aun así, creo que quedaron un escalón por debajo de la propia banda sonora. Me han encantado en particular las voces digitalizadas. Expresiones por parte del comentarista como kick off, half time, fault, goal kick, se escuchan limpias y naturales, así como los eufóricos gritos de gol que descansan sobre las mil voces del público enfervorizado. Una lástima que no incluyeran alguna frase
suelta que avivase aun más el fuego de las contiendas, pero esto sería pedir algo muy inusual en aquellos años. Hablando de las gradas, el guirigay de los espectadores pone la nota de calor (¡y de color!), pero por otra parte, no es el más conseguido que he escuchado en Super Nintendo, y puede llegar a hacerse un tanto cansino. El resto de sonidos, repartidos entre pitidos, golpes, tiros, postes… resultan elegantes y bien reflejados.
JUGABILIDAD:
Los menús son intuitivos y se manejan sin ningún problema en cuestión de poco tiempo. De hecho, básicamente, solo existe aquel que engloba las seis posibilidades jugables que ofrece el cartucho. Comenzando por el entrenamiento, es todo un reto, con cinco pruebas distintas que habrá que sudar tinta para dominar. Los penaltis ofrecen una vista en profundidad, y son bastante entretenidos. En el modo All-Stars tampoco hay demasiado donde rascar, simplemente es un único encuentro en el que podremos configurar nuestro propio once escogiendo a nuestros jugadores favoritos, a quienes solo conoceremos cuando nos familiaricemos con ellos tras horas de juego. Porque en realidad, lo idóneo para practicar jugadas, dribles y
estrategias varias de forma exprés y directa, son los propios partidos, y a ellos se puede acceder de tres formas distintas: exhibición, torneo, y fútbol sala. De entre ellas, posiblemente a la que más horas dedicaremos es a la primera, ya que podemos escoger con libertad nuestra selección sin tener que disputar ninguna serie. Hay 12 disponibles, las más habituales, que en Europa y EEUU sustituyeron a los 12 escuadrones japoneses de la versión original.
Soccer Shootout no es un juego ‘inmediato’, de esos en los en media hora ya estamos metiéndole 12 o 15 goles a nuestro contrario. El proceso de aprendizaje es lento, y en cierto punto puede resultar hasta un pelín frustrante, pero paralelamente, la curva de enganche es también ascendente hasta alcanzar cotas de verdadera adicción. Es más, al final esa dificultad para progresar se termina agradeciendo por lo mucho que prolonga la experiencia. Por supuesto, y como en todo, es cuestión de cogerle el tranquillo, conocer los ángulos, los puntos débiles, y apurar el control. Hay equipos netamente superiores a otros, pero al final, la estrategia para derrotarlos es la misma. Es
en el propio fragor del partido es donde el juego muestra sus mejores cartas. Tal vez su ritmo no sea el más veloz del mundo, pero es vibrante y dinámico, el juego aéreo tiene un gran protagonismo, y trabajar minuciosamente los pases, la posesión y los disparos es crucial. La tensión es continua y no permite relajarse, porque en el momento menos pensado, nos pueden clavar goles de auténtica fantasía, con unos efectos y virguerías flipantes.
La física del balón está muy bien implementada, no suele haber efecto imán, y cuando ya sepamos ejecutar remates, boleas, cabezazos… con precisión, viviremos los momentos más intensos y estimulantes del conjunto. No hay estadísticas, ni apenas opciones de management, solo escoger alineación, formación, y poquito más. El árbitro suele ser algo pasota, aunque a veces también le queman las tarjetas en las manos, y a la hora de pitar el final, le importa tres cominos si es durante una situación de riesgo o un disparo a puerta. Las reglas son las de toda la vida, con alguna salvedad. No
hay fueras de juego, el tiempo se detiene cuando hay falta o el esférico traspasa los límites del campo. Pero todo esto cambia radicalmente en los enfrentamientos cubiertos. Fue la última opción que probé, casi por curiosidad, y sin esperarlo me enganchó a lo bestia. El que no haya faltas, ni fueras, que el campo sea más reducido, o que el balón rebote en las paredes, infunde una cadencia vertiginosa a los partidos que cambia notablemente la jugabilidad. ¡Es pura dinamita!
CONCLUSIÓN:
Si contamos con algún compañero de juego, podemos optar por modo uno contra uno, o dos jugadores contra la CPU. Hasta 4 personas simultáneas pueden participar. Como opción de continuar en los torneos, se nos brinda un sistema de passwords, aunque son horriblemente largos y rebuscados. A parte de jugar los partidos de la selección escogida, podemos actuar como espectadores del resto, pero ojo, porque si queremos quitarlos una vez que arrancan, no tendremos más remedio que resetear la consola. Una decisión bastante incomprensible que también afecta a la hora de volver atrás en algunos menús. Las repeticiones de los goles se pueden saltar, pero no las de las faltas, y eso se acaba haciendo algo pesado. Por todo lo demás (y salvando otras carencias menores), es un título en el que se cuidó hasta el más mínimo detalle para que los aficionados viviesen en Super Nintendo todo el frenesí y la algarabía de este deporte.
Hay quien dirá que, con la evolución que han tenido los juegos de fútbol en estos últimos 30 años, hoy ya no merece la pena volver a aquellos tan supuestamente ‘limitados’. Pero yo me lo he pasado fenomenal descubriendo un grandísimo juego al que llevaba muchos años esperando a hincarle el diente. Además, para mí los gráficos 3D HD no son un aliciente determinante, el millón y medio de opciones y modalidades de los juegos modernos me genera agobio, y ni siquiera necesito nombres reales de futbolistas porque, de todas formas, estoy completamente desconectado del mundillo. Coincidiendo con este Mundial 2026 (aunque ya digo que ha sido pura casualidad), el fútbol, ese gran olvidado aunque no desconocido para mí, ha vuelto a la pantalla de mi casa en forma de uno de las mejores obras de este género que se pueden encontrar en Super Nintendo. Pocas horas después de esta publicación se celebra la final del campeonato, así que, ya puestos, mucha suerte a ambas partes.
- Lo que más me gusta: Directo al ranking de mis videojuegos de fútbol favoritos. Su inmediatez, y al mismo tiempo, su proceso de aprendizaje no te dejarán soltar el mando. Su banda sonora es muy digna. Se pueden ejecutar un buen número de filigranas espectaculares.
- Lo que menos me gusta: Al principio puede frustrar la infalibilidad de los porteros. El torneo no permite quitar los partidos automáticos ya iniciados. Algunos echarán de menos más opciones de configuración.

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Trasladando a cifras su apartado sonoro, Soccer Shootout nos ofrece 36 efectos sonoros en total, y cerca de 40 melodías distintas. Pero incluso más que su número, lo que realmente sorprende es la innegable calidad a nivel compositivo. La autora de los temas musicales fue Tomoko Matsushima, cuya carrera comenzó y terminó en la 16 bits de Nintendo, no demasiado extensa, pero con logros como la adaptación del port de Dragon Slayer: The Legend of Heroes II. Lejos de quedar como algo circunstancial o puramente de fondo, hay temas que merece mucho la pena paladear con atención.
Red Diamonds / Russia. El tema pertenece a uno de los equipos, por decirlo así, más inusuales del plantel, y como muestra homogénea de lo que va a deparar esta banda sonora, es ideal para abrir esta selección. Ya lo podéis escuchar, un tema bastante movidito, que comienza a base de rápidas escalas ascendentes acompañadas de una potente percusión. Otro de los puntos fuertes del conjunto musical es la cantidad de instrumentos utilizados, y en este caso, predominan los vientos y las marimbas, pero fijaos también en esas notas de fondo, junto a los bajos, que quedan más escondidas.
Verdy Kawasaki / Argentina. Aunque habría encajado mucho mejor con Brasil, por ejemplo, tampoco desentona en absoluto con este país, cuyos hinchas futboleros son algunos de los más apasionados del mundo. El corte en sí es una mezcla de samba en sus primeros pasos, de la que conserva ciertos instrumentos como esos pitos hasta el final. De nuevo, las trompetas le vuelven a dar un clima muy épico, y sus variaciones melódicas, gran parte de su personalidad. Como suele ocurrir, hay estructuras disfrazadas a las que merece la pena prestarle atención, como en este caso, las percusiones.
J-West. Desde luego, si hablamos de épica pura y dura... no podemos dejar pasar este tema bajo ningún concepto. Únicamente la escucharemos al jugar un encuentro entre equipos configurados por nosotros, es decir, en el modo All-Stars, y de las dos canciones, es mi favorita. Mientras lo cierto es que muchas se parecen entre ellas, esta posee un aire y una cadencia bastante distinguida, gracias a esa altiva melodía, a la batería y bajos tan cabalgantes, y a la especial sonoridad, casi 'western', que muestra su parte final. Es como si, en sí misma, fuese un grito de '¡A por la victoria!'
Kashima Antlers / U.S.A. Breves compases de batería abren para una melodías más o menos convencional dentro de lo que es este juego en este ámbito, pero, sin embargo, pronto nos damos cuenta de que una de sus mejores cualidades es precisamente su estructura, esos tempos cruzados y a ratos casi independientes con los que avanzan la percusión y su base formada por trompetas. También tiene cierto regustillo funk, sin olvidar algunos elementos tropicales más imperceptibles o las marimbas, que juegan un gran papel en su recta final. No es la más cañera, pero es una de mis favoritas.
Indoors. Ahora bien. Si lo que queréis es 'mandanga' de la buena, percusiones a toda leche, y notas fulgurantes, dadle un tiento a este que acompaña los partidos en una de las modalidades más divertidas del juego, el fútbol sala. El tema hace muchísimos honores a lo que vamos a encontrar ahí, un ritmo de auténtico vértigo, una melodía muy combativa, y unos bajos que echan chispas. Otro gran aliciente para engancharnos sin remedio a una jugabilidad que no os podéis perder. Podría imaginármela perfectamente en un beat'em up, en un shooter, o en cualquier juego de acción pura.
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