INTRODUCCIÓN:

Desde que existen los sistemas de videojuegos caseros, sus usuarios siempre hemos anhelado poder jugar en nuestro salón por el módico precio de 0 euros a grandes máquinas que triunfaban en los recreativos. Ya desde los ordenadores de 8 bits (Commodore 64, MSX, Spectrum…) pudimos gozar de títulos como Out Run u Operation Wolf, cada una con sus pros y sus contras, pero en muchas ocasiones dejándonos un sabor agridulce. Era algo normal, debido a la diferencia de potencia del sistema. Conforme han ido sucediéndose las generaciones de consolas, esto ha ido mejorando una barbaridad, pero fue la llegada de los 16 bits la que empezó a traernos conversiones realmente identificables con el original en el aspecto técnico sin dejarnos a medias.

Si hablamos de recreativas revolucionarias, NBA Jam ha de ocupar un lugar preferente en la lista. Su frenético juego, su pasotismo respecto a la mayoría de las reglas de juego y su afán por el espectáculo hacía que las masas se agolparan deseando pulirse su escasa paga en la máquina. Y por supuesto, cualquier poseedor de una Snes o una Mega Drive deseaba ansioso la llegada del día de poder jugarlo en casa, pese a que estaba basado en una placa bastante potente (en su día). En aquellos tiempos no éramos tan conscientes de las diferencias entre recreativa y conversión, pero la espera sin duda valió la pena, ya que las sensaciones entre el original y cualquier versión eran muy similares.