INTRODUCCIÓN:

Hace ya varios meses que publiqué mi último análisis de un juego de mi querida Super Nintendo. Mis otros dos blogs han sido unas amantes exigentes y me han pedido demasiado tiempo como para que pudiese dedicarle algo a este Cerebro de la Bestia. Pero hablamos tan solo de una hibernación temporal, un lapsus donde, aunque lejos de perder la pasión o la creatividad a la hora de hablar sobre todo tipo de juegos, el blog ha estado en suspenso. Hoy regreso, espero que ya para seguido, con un personaje tan entrañable como relativamente desconocido, aunque tremendamente carismático: Bubsy, un lince de lo más chulesco y atrevido cuya carrera, desafortunadamente, fue corta y con tendencia a la caída inexorable al vacío.

Con dos primeras entradas en los 16 bits relativamente exitosas y, eso sí, de gran calidad, les siguió una versión para la Atari Jaguar, a la que no he jugado, y posteriormente, el juego que machacó todo lo bueno que Bubsy tenía: el vergonzoso Bubsy 3D, ejemplo clarísimo de la hecatombe que supuso convertir viejas franquicias que nacieron en dos dimensiones a las 3D de las nuevas generaciones de consolas. Totalmente indigesto y olvidable, así que vamos a dedicarle unas líneas al que probablemente fue el mejor capítulo, de nombre completo “Bubsy in Claws Encounters of the Furred Kind”, lanzado en los primeros años de Super Nintendo y que contó con una publicidad bastante superior a la esperada para un juego que apareció desde cero.