domingo, 10 de enero de 2016

Pocky & Rocky

INTRODUCCIÓN:

Bajo el largo nombre original japonés de Kiki Kaikai: Nazo no Kuro Manto se esconde un título que sonará algo más a usuarios europeos y americanos por el de Pocky & Rocky, un arcade de acción concebido en 1992 por la compañía Natsume. Cuando la rom llegó a mis manos, pronto reconocí a estos simpáticos personajillos y me puse al trabajo para descubrir todas las virtudes y defectos que alberga este juego que tenía pendiente desde hacía bastante tiempo. Indagando un poco, descubrí que resulta ser una adaptación ligeramente libre de un antiguo arcade programado por Taito en 1986, aunque en esta versión que nos ocupa se han añadido muchos elementos que aumentan notablemente su jugabilidad y sus posibilidades y lo hacen mucho más divertido, aunque manteniendo su fantasmagórica esencia.

Vamos a empezar por la primera parte, aunque en la misma Super Nintendo, Pocky & Rocky vivieron una segunda aventura. En 2002, otro juego de esta serie apareció para GameBoy Advance llamado Pocky & Rocky with Becky, y desde entonces, salvo rumores, nada más se supo de ellos. Ciertamente la saga tiene elementos muy carismáticos y mucho carácter, pero nunca alcanzó el éxito por el cual sus programadores se esforzaron, quedando relegado a un juego casi de culto, casi una rareza por la cual actualmente se pagan verdaderas fortunas en el mercado de segunda mano. En un futuro, es posible que podáis ver por aquí su segunda parte analizada al detalle.


TRAMA:

En un tiempo en el que los humanos y los goblins coexistían en armonía, en el Japón más profundo, encontramos a los protagonistas de esta genial aventura, Pocky, una muchacha que practica las artes marciales con gran disciplina y Rocky, un amigable tanuki (o mapache, según interpretaciones) que convive con los nopino goblins. En una ocasión, dichos goblins se desmadraron, y Pocky, con gran firmeza, tuvo que pararles los pies para que no cometieran más travesuras. Todo quedó ahí. Pero esta vez es distinto. Rocky llega asustado al templo de Pocky, contándole que algo grave les pasa a los goblins y esta vez no es como la anterior. Parecen confusos, enloquecidos y no atienden a razones, creando el caos allá por donde pasan. Tras indagar un poco más, los dos compañeros dan con el quid de la cuestión.

Los goblins Gorgonzola han invadido la zona, y capitaneados por un misterioso y peligroso ser llamado Black Mantle, están extendiendo una maldición sobre los apacibles nopino que les transforma en criaturas agresivas y malignas. Hacer que todo vuelva a la normalidad no se conseguirá precisamente dialogando con Black Mantle, quien se esconde en su fortaleza a kilómetros de distancia, protegido por su poderosa magia y sus hordas de seres infernales, regocijándose mientras la confusión se extiende. Desde el mismo templo de Pocky hasta el sombrío castillo de Black Mantle, nuestros héroes formarán equipo para devolver a su estado normal a los goblins luchando contra su macabro ejército de las tinieblas.

GRÁFICOS:

A pesar de no tener la acogida esperada ni en Estados Unidos ni en el resto del mundo fuera de occidente, Pocky & Rocky ofrece dosis elevadas de calidad en casi todos sus apartados, pero especialmente en el aspecto de los gráficos en términos generales. A primera vista, todo te indica ya que es un juego que no va a exigir demasiados conocimientos previos. Perspectiva vertical muy limpia, que va cambiando a horizontal según la fase lo requiera, pero siempre manteniendo un scroll suave en el cual es prioridad la facilidad para localizar al personaje y a los enemigos que lo acechan. Un juego
con tanta acción requiere movimientos rápidos y fluidos de pantalla, y en este sentido todo funciona a las mil maravillas. Los sprites tienen buen tamaño y un diseño bastante pulcro (más el de Pocky que el de Rocky), perfecto para distinguirlo todo claramente. Para ser un juego que pertenece a los primeros años de Super Nintendo, da la talla y supera ampliamente en cuanto a gráficos a la recreativa de la que proviene y a muchos cartuchos contemporáneos de similar estilo y perspectiva.

Los enemigos nos acosarán en grandes manadas, por lo que la concentración de estos puede provocar alguna ralentización puntual, aunque no es algo demasiado frecuente por suerte. Cuenta también con una interesante colección de jefes de mitad de fase y finales con un diseño totalmente exclusivo, destacando algunos como aquel al que nos enfrentamos justo antes del jefe final. Y es que la esencia de los arcades de recreativa está muy arraigada en Pocky & Rocky, y podremos ver decenas de disparos, enemigos por doquier, gran cantidad de cambios y detalles en los escenarios de fondo...
incluso climáticos. Destaca como curiosidad el hecho de que cada fase parece tener una paleta de colores más o menos propia, llegando a utilizarse tonos casi sepia en alguna, o una gama mucho más oscura en otras, con bonitos efectos y filtros de niebla mediante ghost layering. Es un verdadero gusto para los ojos y te invita a probarlo sin dudar. El estilo, igual que sucede con la música, tiene un marcado carácter oriental que llega a casi cualquier elemento que podamos apreciar.

Los enemigos representan gran parte de la mitología folclórica japonesa en forma de goblins, fantasmas de un solo ojo, fuegos fatuos, simpáticos espíritus burlones… y mientras que muchos se repiten en la mayoría de fases, hay otros que tan solo aparecen en algunas en particular, como los guerreros enmascarados de la penúltima, o las calabazas fantasmales que vagan por el cementerio, sin duda uno de los lugares más destacados en el ámbito visual por su gran cantidad de elementos, detalles y efectos, y que contrasta con otros más sosos, como la parte previa al barco. La variedad es su aliada, las fases sobre agua también son un soplo de aire fresco, mientras que la del barco volador es una de las más originales. En cuanto a la historia, conforme avanza entre fase y fase, unas magníficas imágenes estáticas acompañan a los textos, y también en el ending podremos disfrutar de algunas de ellas.

SONIDO:

Desde el momento en que Pocky & Rocky está ambientado en el Japón feudal, y conociendo la tendencia de los juegos de Super Nintendo situados en esta época y lugar, ya podemos deducir que la banda sonora que nos acompañará a lo largo de esta aventura tendrá un intenso sabor oriental, un estilo inconfundiblemente japonés que le viene como anillo al dedo y que casa a la perfección con su aspecto y con la esencia de sus personajes y enemigos. Ya nos daremos cuenta en la misma pantalla de título,
escuchando sus instrumentos, sus melodías y ese ritmo tan particular. El resto, os lo podéis imaginar por encima, aunque no todo está tan encasillado. Las composiciones no inventan nada ni son las menores escuchadas en Snes de este estilo, pero algunas de ellas tienen fragmentos que llegan a sorprender, mezclando esa cadencia oriental con otros estilos más universales. Si pedirle que acompañe dignamente a la acción os parece poca cosa, escuchadlas sin interferencias sonoras de FX y algunas cambiarán de “color”.

Y es que, a pesar de que se escuchan claramente y sin cortarse por los efectos especiales, como sí sucede en otros juegos de la consola, al ser estos últimos tan numerosos pueden distorsionar la percepción de la misma. Cada acción está acompañada por un efecto distinto, aunque no son especialmente originales y recuerdan a otros juegos del estilo, los saltos, disparos, golpes, lanzamientos… etc. están bien realizados, a pesar de que a veces resultan un pelín arcaicos. Sin duda, el de nuestros
disparos será en absoluto protagonista, queramos o no, llegando a veces a cargar demasiado, pero eso es algo que no podemos evitar, ya que el juego está tan cargado de acción que no nos podemos permitir el lujo de levantar el dedo del botón de disparo. Tanto para las melodías como los efectos sonoros, tenemos en el menú la opción de escucharlos tranquilamente, aunque como siempre, yo recomiendo que las melodías “crezcan” al mismo ritmo que lo hace el juego para ir creando afinidad entre ambos apartados.

JUGABILIDAD:

Ante el frenético ritmo del desarrollo de esta aventura, es fácil adivinar que la serie de Pocky & Rocky se forjó primero en los salones arcade. Si habéis probado la recreativa, aunque solo sea un par de fases (yo lo hice simultáneamente al probar esta versión de 16 bits) os daréis cuenta de que la mejora en todos los apartados es apabullante, especialmente en lo que a jugabilidad y libertad de movimiento se refiere. Controlar a los dos personajes es tan sencillo como placentero. La acción básica se puede concentrar en tan solo un botón de disparo, pero la tremenda dificultad
del juego no nos permite quedarnos ahí. Para afrontar con garantías esta odisea, tendremos que dominar completamente el arma principal, la secundaria, y para los momentos de máximo riesgo, la acción de lanzar a nuestro personaje. Las habilidades para lanzar objetos de estos dos compañeros están fuera de toda duda, así, el arma principal de Rocky serán cartas y la de Rocky hojas, mientras que para la secundaria, Pocky utilizará una especie de bastón y Rocky su propia cola.

Es completamente imprescindible aprender a combinar ambas. Mientras que la principal nos servirá para las distancias largas, con la secundaria nos desharemos de los enemigos más cercanos, y especialmente se usará para dispersar proyectiles. No todos pueden ser desviados, pero es extremadamente necesaria para algunas situaciones y jefes finales. Con la tercera acción básica, el personaje se lanzará en plancha, escapando del meollo de la acción. Para terminar, también dispondremos de un ataque especial muy poderoso que deberemos utilizar como última opción. Por suerte, con dejar el botón
de disparo pulsado, lanzaremos ráfagas de proyectiles infinitas, algo que de otra forma nos ocasionaría más de un callo en el dedo debido a la continua aglomeración de enemigos. Estos tienden a ser bastante irritantes, y están colocados con toda maldad, llegando a jugar bastante sucio, por lo que a veces, en lugar de avanzar sin mirar, merece la pena ser cauteloso, o nuestra barra descenderá a velocidad de vértigo. Por suerte, todo tiene su patrón y en la mayoría de ocasiones todo depende de nuestra agilidad de acción.

El movimiento en ocho direcciones y el dinamismo de los protagonistas al avanzar es una gran ventaja, pero la dificultad es enorme, y aumenta considerablemente solamente con el hecho de ir superando fases. Y eso no es todo. El juego pega donde más duele, y aunque tengamos el disparo al máximo (cualquiera de los dos tipos, dependiendo de que iconos de disparo coleccionemos), a medida que perdemos vida también perdemos potencia y rango de disparo, con lo que el aumento de dificultad es exponencial, llegando a límites casi imposibles si tenemos el disparo básico en zonas
pobladas de enemigos que aparecen desde cualquier ángulo. El menú del título nos da a elegir tres niveles de dificultad; recomiendo fervientemente no comenzar por el más complicado si queremos mantener nuestra fe en que algún día terminaremos la dichosa fase final del castillo. Por si fuera poco, no existen ni passwords ni la opción de grabar partida, así que el juego se ha de terminar del tirón. Por suerte, hay una buena distribución de ítems por el camino: tés, comida, inmunidad temporal, disparos y ataques especiales, que si los aprovechamos bien serán de gran ayuda.

CONCLUSIÓN:

Tenemos aquí otro juego que puede resultar bastante desconocido, pero que debido a su agradable aspecto, manejo sin complicaciones y atractiva mecánica resulta irresistible. Pero no os fiéis demasiado de su bonito y casi infantil aspecto, porque es un título difícil como el que más, un run&gun en toda regla que pondrá a prueba nuestra agilidad de reacción con la cruceta. Su relativamente corta duración compensa su cruel dificultad, especialmente en algunas zonas abarrotadas de monstruos que cada vez son más duros de pelar. De todas formas,no hay que confundir esto con su jugabilidad a prueba de bombas y su capacidad de diversión, que también es elevadísima. Su música acompaña amablemente al jugador por sus entornos, deliciosamente decorados y bastante detallados, con algún efecto interesante y scroll muy suave, para que no resulte ningún impedimento extra. Es tan sencillo como elegir tu personaje favorito y ¡a disparar sin dar tregua!

Casi todo en él tiene un aire marcadamente siniestro, ya que su estilo visual se inspira constantemente en la mitología oriental con fantasmas extraídos de leyendas populares y demás, y que contrasta con la dulzura aparente de los personajes. Debido a su desarrollo, puede resultar muy interesante para los amantes de los shoot’em-up y similares, ya que la afluencia de enemigos y proyectiles, a la par que machacamos el botón es constante, pero eso sí, siempre que busquen un juego intenso y complicado que puede triplicar su duración por la velocidad a la que nuestras vidas desaparecen. Los niveles de dificultad se diferencian por el número de vidas que nos dan al comienzo y por la cantidad de enemigos que aparecen en las fases. Procura, por último, encontrar a los genios ocultos dispersos en cada territorio: su ayuda puede cambiar el ritmo de la partida en un momento dado.

- Lo Mejor del Juego: No requiere aprendizaje ni experiencia previa debido a su sencillez de manejo. Acción rápida y constante. Gráficos muy bonitos, coloristas y plagados de simpatía, que se complementan con personajes carismáticos.

- Lo Peor del Juego: Hasta que uno se amolda al ritmo de la aventura, las primeras fases pueden ser un infierno debido a su peliaguda dificultad. No tiene opción de passwords ni de salvar partida. La reducción del disparo desequilibra por completo la dificultad.

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