lunes, 27 de enero de 2014

Final Fight 3

INTRODUCCIÓN:

Lo normal, tal vez, sería que a la hora de introducir una de las sagas más conocidas de beat-em’up de la historia en mi blog de Super Nintendo comenzara por la primera entrega por varios motivos. El primero y principal es que tan solo Final Fight fue lanzado originalmente en formato recreativa, y más tarde tuvo una peculiar adaptación para 16 bits (solo en Super Nintendo) que por cierto, no gustó a todo el mundo debido a algunas carencias sustanciales. La saga continuó, pero ya de forma exclusiva en esta consola (a parte de más entregas en el futuro), y llegó a tener dos exponentes más que resultaron ser superiores a lo que el original fue como adaptación.

Otra razón por la que debería estar comentando el original (y no dudéis que tarde o temprano aparecerá por aquí) es que le tengo un cariño muy especial desde bien pequeño, pero he de reconocer que a este le tengo incluso más apego, y si he de quedarme con uno de los tres como favorito, elijo esta tercera entrega, por el tiempo dedicado, por las novedades que incluye, por los personajes… etc. Perteneció a una de las últimas grandes remesas de juegos para la consola y hoy en día está considerado como una auténtica rareza (la versión Pal) entre coleccionistas, por lo que me enorgullezco de conservar mi copia, que llegó en inglés a nuestro país.

TRAMA:

Final Fight 3 continua con algunos aspectos de la trama de anteriores juegos, aunque realmente no nos perderemos nada fundamental si no hemos jugado a ninguno de ellos, en este caso queda como algo casi secundario. De hecho, es un género en el que cualquier mínimo argumento ya puede ser una magnífica excusa para que empiece la acción a mamporrazos, no se necesitan grandes alardes. Final Fight 3 no los tiene, pero una vez nos metamos de lleno en su frenético desarrollo, tampoco nos importará demasiado. Los sucesos van apareciendo conforme avanzamos en las distintas fases (a parte de la Intro, que nos cuenta como empieza toda esta revuelta) en forma de imágenes estáticas con texto.

Se hace alusión, por ejemplo, a la banda Mad Gear, que fue la causante del terror urbano en Final Fight 2. Cuando esta fue desintegrada, el caos entre las organizaciones criminales de los suburbios reinó y la tranquilidad se adueñó una vez más de Metro City en donde transcurre, para variar, la acción. Pero una nueva banda surgió dominante de entre el resto y trató de nuevo de apoderarse de la ciudad. Al frente de esta, Marshal Black dirige y planea todos los disturbios e intenta hacerse con el gobierno de la ciudad. Por suerte su inamovible alcalde, Mike Haggar, no está dispuesto a dejar que esto ocurra al grito de: ¡No será en mi ciudad!


GRÁFICOS:

Como gran fan que soy de la saga, he terminado hasta la saciedad cada una de las tres entregas y pienso firmemente que esta es la que mejor ha llegado a representar los sórdidos recovecos y callejones de la ya famosa Metro City, una ciudad en la que tan solo la mano dura es eficaz para poner las cosas en su sitio. Y lo más interesante de todo es que aumenta la calidad de sus decorados y entornos sin realmente cambiarlos, es decir, aferrándose al clásico estilo visual tan característico de
este género y más concretamente la saga Final Fight. De esta forma, no echaremos en falta caminar por oscuros antros, por inquietantes callejones traseros de los que nunca sabes que esperar o sencillamente viajar de un punto a otro de la ciudad en autobús, obviamente, mientras repartes tortazos durante el viaje para calentar los puños, algo tan clásico como el mismo género. El puerto, un restaurante de comida oriental, la azotea de un edificio, un desguace de coches… son otros de los lugares en donde combatiremos.

Seguramente no sea la primera vez, si os gustan los beat-em’up de toda la vida, de los que os encontráis solos ante el peligro de cientos de adversarios punkarras y llenos de odio, que recorráis este tipo de escenarios, pero es algo que se hace con todo el placer del mundo cuando son tan detallados y acertados en cuanto a paleta de colores. Quizá para alguno sean incluso demasiado refinados, pero da gusto recorrer las calles con estos entornos tan dados a la lucha callejera. El diseño de los protagonistas varía en cuanto a calidad dependiendo de en quien nos fijemos. Haggar, por ejemplo, nunca había lucido en tan buena forma, ni Guy tan esbelto y veloz, pero los dos nuevos luchadores se quedan un poco cojos en este sentido. No es que les falte todo el carisma, pero si pasan un poco más desapercibidos, especialmente Dean.

De los enemigos ya no puedo hablar de forma tan positiva… Es una lástima que se esforzaran tan poco en innovar en este sentido. Lo de repetir escenarios clásicos es algo que incluso llega a ser de agradecer en estos juegos, pero el tema de los enemigos es distinto. Y no por ser repetitivos (que también) si no porque sus diseños no están a la altura en muchos casos y se repiten más que el ajo cambiando solo de color, contrastando con las noches y las luces de neón de Metro City. Hay gran variedad de estereotipos, desde el enano esquivo que nos pondrá de los nervios hasta las típicas chicas vestidas con mallas. Y por supuesto, Andore, repitiendo por tercera vez. Se han incluido algunos efectos gráficos como los parpadeos de los Super que le añaden cierta espectacularidad. Las animaciones no están nada mal en general.


SONIDO:

Aunque suene un tanto extraño, uno de los principales alicientes para mí a la hora de jugar un beat-em’up de estilo “yo contra el mundo” es recrearme y disfrutar con su banda sonora. Desafortunadamente, el género está muerto a día de hoy y con él, esos temas míticos de las recreativas de los noventa, con melodías centrales trepidantes que te empujan al frenesí de repartir guantazos sin piedad al primero que se cruce en tu camino. Metro City está llena de ellas. Puede que no sea una banda sonora tan representativa y carismática como lo fue la de Final Fight (especialmente en su versión recreativa) pero aun así es muy disfrutable y cada rincón de la ciudad está perfectamente ambientado, a lo mejor no nos transmiten exactamente lo que debería cada lugar (por ejemplo, una melodía oriental en el restaurante chino hubiese quedado genial) pero la acción está más que presente en casi todos los cortes y eso es lo que realmente importa, con todo el sabor de los 90.

La carismática melodía que acompaña la intro ya nos da una idea del peligro y la tensión que lleva implícito su repertorio. Nada mejor para contar la historia de disturbios y sed de poder presente en Final Fight 3. A la hora de elegir, hay muchas con las que quedarme, pero la que más sobresale es, por suerte, una de las más usadas (aparece en varias fases), explosiva, como bien dice su nombre, aunque sin llegar al gran nivel de otros juegos como Ninja Warriors. Los golpes y porrazos suenan de lo más contundente, y es una suerte, porque vamos a hartarnos de escuchar puñetazos y caídas por doquier. En general el apartado sonoro era uno de los puntos débiles de su predecesor (sin ser realmente malo) que mejoró notablemente. Existen algunas digitalizaciones de voces, aunque suenan algo opacas y sucias, y cada personaje / enemigo tiene las suyas propias. Es importante remarcar que todo suena 100% a Capcom, muy reconocible.

JUGABILIDAD:

Puede que sea uno de los géneros que menos ideas originales inventó con el paso del tiempo y quizá eso fue el motivo de que acabara prácticamente desaparecido. Pero a los que nos gusta simplemente controlar a nuestro personaje ávido de justicia por las sucias calles de una ciudad sumida en el descontrol no pedimos mucho más. Siempre ha sido un género que me ha atraído mucho, pese a su repetitivo desarrollo y sus pocas sorpresas. Se puede tomar incluso como un remedio para el stress ocasional. Sin embargo, es en este apartado donde se encuentran las mayores novedades del programa. No es algo que revolucionara los juegos de lucha callejera, pero creo que tampoco fueron elogiadas en su justa medida. Tendremos para elegir entre cuatro luchadores, número que supera el de cualquier entrega anterior. Esto nos hace preguntarnos, una vez más, el porque en el primer juego se eliminó a Guy (personaje clave) si aquí se dobla el número de protagonistas.

Haggar es el alcalde de Metro City. Una verdadera mole de músculos y rabia desmedida, que machaca y destruye sin ningún tipo de miramiento a sus enemigos con las llaves más atroces y demoledoras del juego, que seguramente aprendió en su paso por Saturday Night Slam Masters. Guy siempre ha sido mi favorito, un aspecto agresivo, veloz, contundente y con un repertorio de golpes y posibilidades de combos sencillamente superior. Lucia es una de las nuevas integrantes del grupo, también es muy rápida y aunque su patrón de ataque no es el más eficaz, posee los mejores combos del juego. Y Dean es el tipo misterioso del que no se da demasiada información y puede que sea el más difícil de controlar, pero sus ataques son devastadores y tiene habilidades sorprendentes. A los ya conocidos se les ha dotado de nuevos golpes y técnicas que se
realizan mediante combinaciones estilo Street Fighter, y en general la mayoría hace gala de habilidades elementales (como el fuego de Guy y Lucia o la electricidad de Dean) y todos podrán cargar una barra llamada Super (en un alarde de originalidad) para desencadenar un poderosísimo golpe especial que dejará a nuestros oponentes temblando. Las armas siguen presentes aquí, y cada personaje estará especializado en una de ellas, que empleará con más destreza y posibilidades más allá del simple golpe individual.

Otra característica fundamental en este tipo de juegos, que también se eliminó incomprensiblemente del primero, es el modo de dos jugadores, que es al que más partido sacaremos con la compañía de un colega. Pero incluso si estamos solos, el juego dispone de una opción en la que un personaje de nuestra elección nos acompañará controlado por la propia máquina, con un nivel de habilidad que nosotros mismos elegiremos, aunque no suelen pasar nunca de la 5ª o 6ª fase. Si somos perspicaces, encontraremos distribuidos por los escenarios varios objetos escondidos
que nos aportarán ventajas, pero la verdadera innovación del juego reside en sus caminos y atajos escondidos, lo que, además de otorgarle alto valor rejugable, nos dará la posibilidad de elegir nosotros mismos la ruta a seguir, con posibilidad de encontrar nuevos jefes secretos y esquivar otros con los que no deseemos enfrentarnos, o aparecer en lugares distintos a los del camino habitual. Esto se consigue usando a los enemigos para romper puertas, o bien entrando en zonas que nos llevarán a otras.

CONCLUSIÓN:

Es justo lo que cualquier jugador querría esperar de un juego de estas características. Se nota el esfuerzo en mejorar ciertos aspectos de anteriores entregas pese a su tardía aparición, como la banda sonora, el repertorio de técnicas de lucha, el aumento de personajes seleccionables... Posee cuatro niveles de dificultad, entre los que recomiendo elegir los dos más difíciles para disfrutar de la experiencia con más intensidad. El experto puede agobiarnos demasiado en las primeras partidas. Aun así es un juego que se puede terminar en una tarde, pero que necesitará de más oportunidades para mostrarnos todo su potencial, como las rutas secretas en las que descubriremos nuevos tramos y jefes finales, como Caine, con el que lucharemos en el techo del autobús solamente si dejamos intacta la señal de la parada del mismo.

No fue ningún éxito de ventas por la época en que salió, es más, de alguna manera se podría considerar como un último regalo de Capcom a los fans de la saga que se convirtió para algunos, entre los que me incluyo, en el mejor de los tres. Es diversión directa y pura, un torrente de golpes y enemigos que no cesará desde el principio hasta el enfrentamiento con el peligroso Black, tramo final en el que la cosa se complica bastante. Creo que se le pueden dedicar muchas más horas que a otros títulos por la cantidad de personajes y zonas secretas, incluidas dos fases de bonus muy entretenidas. Una lástima que el final de todos los personajes sea el mismo, cambiado solo algún detalle insignificante.

- Lo Mejor del Juego: Los cuatro personajes, cada uno con sus particularidades, y un buen número de caminos secretos son sus principales innovaciones. Toda esa acción sin freno es gratificante. Los Super son espectaculares.

- Lo Peor del Juego: El diseño de algunos enemigos sigue siendo tan tosco y poco brillante como siempre. El ascensor de los enanos. Los jefes pasan un poco desapercibidos.

2 comentarios:

peta dijo...

mmm, lo probare en emulador a ver que tal, yo tuve el el rival turf y el super double dragon, pero no probe un final fight mas alla de la recreativa y pocas veces

JaviMetal dijo...

Los juegos que nombras me parecen más que dignos, los he terminado todos y cada cual me gusta más (especialmente Super Double Dragon). Final Fight 3 es de lo mejorcito del género para Super Nintendo, como ya digo me parece el mejor de los tres (obviando el primero en recreativa) así que si tienes la ocasión, cátalo, no creo que te decepcione y si te gusta es bastante rejugable. Dentro del mismo palo, hace bien poco descubrí Iron Commando, que espero poder analizar pronto, también de lo mejorcito que he probado en mucho tiempo.

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