Mi Historia Videojueguil

Hola a todos/as y bienvenidos a mi nuevo blog El Cerebro de la Bestia. Soy JaviMetal y soy el webmaster. Algunos de vosotros me conoceréis por ser también el webmaster de El Pequeño Rincón de los RPG, una web dedicada a los juegos RPG (juegos de rol para consola) en general, de cualquier estilo y sub-genero y para todos los sistemas, pero centrado especialmente en lo retro, en sistemas de los 80-90. Mi pasión por este tipo de juegos y la facilidad que existe hoy en día para crear tu propio espacio en la red me llevó a traspasar al blog muchas de los análisis de videojuegos que ya tenia escritos desde hace bastante tiempo cuando comencé a experimentar, entre emuladores y sistemas reales, el espíritu de los buenos RPG, sin importarme en absoluto limitaciones gráficas y solamente dedicado a disfrutar y saber apreciar los detalles de cada uno de ellos.

Sin embargo, a pesar de que el blog se acoge a un género en concreto, con el tiempo he ido macerando la idea de crear otro espacio web dedicado a mi otra gran pasión en los videojuegos para, en este caso, basarlo en un sistema en concreto: Super Nintendo.

Quizá no sería muy buena idea, con toda la cantidad de webs e información que pulula por la red, ponerme a explicar detalladamente las características técnicas, historia y anécdotas de la consola, por ello prefiero orientar esta introducción a mi blog con algo más personal para que sepáis un poco más de mi.

EL PRIMER CONTACTO.

Estaría bien empezar, por ejemplo, haciendo un resumen de mi historia relacionada con los sistemas de videojuegos. El primer contacto que tuve con ellos se remonta muchos años atrás. Debía de tener unos 8 o 9 años y mi tío todavía vivía debajo de mi casa (y debía ser algo más joven de lo que soy yo en la actualidad). Un buen día nos enseñó, a mi hermano y a mí, un flamante Commodore 64 que tenía en casa y con el que pasaba su tiempo libre. Mi primera toma de contacto de un videojuego se había dado. A partir de ese momento, me atraparon juegos como Out Run, Thunderblade, Vigilante… Por aquellos días ya era un sistema casi obsoleto, su sistema de cassette y cargas era muy pesado, pero sus gráficos, sonido y su adictiva mecánica me abrieron los ojos a un mundo con el que a partir de aquellos días guardo una estrecha relación. Recuerdo el día que aquel Commodore 64 pasó a mis manos como uno de los días más felices de mi vida. ¡Por fin podría disfrutar en mi casa de todas las sensaciones que me transmitieron desde el primer día! Con el tiempo añadí un buen puñado de juegos a mi catálogo personal, cintas de cassette, que por aquellos días costaban entre 500 y 1.000 pesetas: Street Fighter, Rambo III, Fernández Must Die, Robocop...

Sin embargo, los tiempos cambiaban deprisa, cuando llegaron los años 90. NES y Master System habían dado ya de sí casi todo lo que podían, y nuevas generaciones de consolas estaban al caer, calentitas en los almacenes de los fabricantes. Consolas de 16 bits, que decían. La primera fue la Mega Drive de Sega, con despampanantes gráficos, sonido de calidad y posibilidades que abrían una nueva era. Muy pocos de mis conocidos eran tan afortunados para poseer tan preciado tesoro y yo, que tendría sobre 10-11 años, no terminada de dar el paso.

APARECE EL CEREBRO DE LA BESTIA.

Pero fue poco después, con la salida de Super Nintendo, que me volví un adicto total a los videojuegos. Algunos de mis amigos se hicieron con una y de momento yo solo podía deleitarme con ella en sus casas, esperando el momento de tener la oportunidad de quedar con ellos para que me mostraran nuevos juegos, nuevas pantallas, nuevos personajes y enemigos. Había algo en esta consola que no poseía ninguna otra que hubiese visto hasta el momento. Unas cualidades tan especiales como indescriptibles. Ver cosas como el Street Fighter II de los recreativos plasmado perfectamente en la pantalla de casa eran momentos que me impulsaban a desear con más fuerza cada vez tener en casa una Super Nintendo. Finalmente, tras innumerables palizas e insistencias, mi padre nos compró una (otro de los días más felices de mi existencia). Mi viejo Commodore 64 quedó relegado a un segundo plano (aunque he de decir que aun hoy en día funciona perfectamente y nunca me desharé de él) dando paso a gráficos coloristas y suaves, melodías de una calidad insuperable y una jugabilidad tan perfecta y adictiva que este mundo ya no volvería a ser igual sin mi 16 bits de Nintendo.

Mi primera adquisición, aunque suene extraño, fue el Best of the Best, un juego de kick boxing que aunque no era demasiado conocido, me entró por los ojos y es que antes las caratulas te vendían el juego por si solas. ¿Qué decir de él? Me fascinaron sus gráficos digitalizados, su variedad de movimientos… y aunque no era ninguna joya, ya se sabe, se le guarda mucho cariño al primero. Fueron desfilando por mi televisor juegos que me marcaron para siempre: Super Mario World, Super Castlevania IV, (casi siempre con la coletilla Super, marca de la casa) Addams Family, Super R-Type, Donkey Kong Country, Bubsy, Fifa’94… Nunca dejaba de sorprenderme.

Echando la vista atrás y comparando con épocas posteriores, parece que aquellos años de Super Nintendo pasaron muy despacio, dándome tiempo para degustar y disfrutar, exprimir cada pixel de aquellos maravillosos juegos durante meses y meses. Super Nintendo ha sido la mejor consola que he tenido nunca, la más sorprendente, la más apasionante y adictiva y la que, para mí, marcó a fuego lo que hoy se llama la edad de oro de los videojuegos. La consola tuvo una vida próspera, entre 1991 y 1997 tuvo sus años de existencia más notable y si me apuráis, me atrevería a decir que tuvo su zenit entre 1994-1996: grandes títulos como la saga Donkey Kong Country, segunda parte de Super Mario World, los mejores RPG de todos los tiempos, grandes compañías aliadas… fue donde realmente se exprimieron al límite sus posibilidades, creo que incluso mucho más que las que tuvieron posteriores consolas.

PARTICULARIDADES, A GRANDES RASGOS.

Sin querer entrar en absurdas discusiones sobre que consola de 16 bits era mejor, o la que se llevo realmente el gato al agua (bonito estaría, a estas alturas), lo cierto es que Super Nintendo contaba con muchas particularidades que la hicieron única y muy distinta del resto. La utilización de distintos chips ideados por la propia Nintendo o por otras compañías dieron un aire irrepetible a algunos de juegos, consiguiendo gráficos poligonales, pre-renderizados… con una fluidez de movimientos inusitada, lo que aumentaba la jugabilidad notablemente. Algunos ejemplos de estos chips son: los cuatro DSP, los dos FX O el tan especial SDD-1 (que incluso los emuladores tardaron años en correr de forma fluida). Otra gran característica diferencial y que tanto bien hizo a su catálogo en general fue el Modo 7, un sistema de procesamiento gráfico exclusivo de la consola que era capaz de recrear superficies en tres dimensiones con movimiento y tremendas sensaciones de profundidad, rotaciones y scaling que fue utilizado en multitud de juegos, creando un efecto que en aquella época resultaba casi increíble para deleite de sus usuarios. El colorido fue otra de sus mejores bazas. Capaz de representar 256 colores simultáneos en pantalla, fue la envidia de muchos, aunque bien es cierto que mucha gente no gustaba de esos colores pastel y tan suavizados a los que Nintendo dio tanta presencia. Una consola que tiene personalidad propia en sus gráficos, una construcción de sprites, entornos y contornos que es totalmente reconocible frente a otras consolas, algo que es difícil de definir pero a lo que yo llamo “la magia del pixel de Super Nintendo”.
Pero no solo de buenos gráficos y efectos especiales vivía el usuario de Super Nintendo, también el apartado sonoro tuvo grandes cualidades diferenciadoras. Un claro ejemplo: la calidad de las voces digitalizadas. Mientras que otras consolas al intentar reproducir las voces sonaban demasiado “enlatadas”, muchos juegos de Snes nos regalaban unas voces muy reales.

IMPRESIONANTE CATÁLOGO.

Su catálogo es considerado por muchos como uno de los mejores de toda la historia de los videojuegos. Servidor lo considera, sin más, el mejor. Los programadores estaban en estado de gracia y la originalidad e ideas fluían a raudales por sus mentes. Multitud de géneros fueron perfeccionados e incluso creados en aquella época, con lo que cada uno podía elegir un género como su favorito dependiendo de sus preferencias. Grandes sagas iniciaron aquí, sobre todo las de la propia Nintendo, o grandes juegos que se quedaron en una sola parte pero de los que hacen historia, de los que se usan como referencia aun hoy en día en los medios de comunicación y revistas especializadas. Algunos cartuchos (cuyo tamaño variaba en memoria) realmente dieron una lección magistral de cómo llevar un procesador medianamente potente a limites que jamás se hubiese pensado, casos de la saga Donkey Kong Country, Killer Instinct, Street Fighter Alpha II o el grandioso Tales of Phantasia, que alcanzó un tamaño de nada más y nada menos que… ¡48 megabits! con un aspecto que muy poco tiene que envidiar a posteriores juegos para 32 bits. Un catálogo impresionante, donde podría destacar cientos de juegos. Son tantísimos que no voy a hacer una lista, pero tan válidos hoy en día como lo fueron hace 20 años o incluso, si puedes rescatar alguna de esas joyas, puede que te enganche más todavía de lo que lo hizo en su día, más incluso de lo que te pueda enganchar un juego moderno. Todo es cuestión de probar y tener una mente abierta. Además, tiene el añadido de que ha quedado para la historia como uno de los catálogos de videojuegos que mas rarezas y juegos difíciles de encontrar tiene, siendo una de las consolas más seguidas por coleccionistas, entre los que me incluyo. Para más información y un listado de títulos, visitad El Museo del Videojuego.

HISTORIA POSTERIOR.

A finales de los 90 la decadencia, ley de vida, llegaba a Super Nintendo. Muchas compañías que por aquel entonces habían sido fieles al cerebro de la bestia dieron el siguiente paso, bien para continuar trabajando en posteriores consolas de Nintendo o bien para pasarse a la competencia, como hizo Square. Yo estaba emocionadísimo, tras desengañarme por ciertas circunstancias con PlayStation, con la idea de adquirir una potente Nintendo 64. Lo cierto es que es una consola de la que mas expectativas me ha creado, soñando con ella cada noche los días anteriores a su salida. Fue el paso definitivo a las tres dimensiones, grandes estructuras poligonales, mareantes y gigantescos escenarios con plena libertad de movimiento… era el verdadero futuro de los videojuegos. Cuando cayo en mis manos junto con Super Mario 64, uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos, casi no daba crédito y pensé que la vieja Super Nintendo, que tanta felicidad me había proporcionado, quedaría relegada al cajón como ya le ocurrió al Commodore 64. Tal vez una parte de mí no quería asumir que iba a ser así y en el fondo pensaba que era cuestión de tiempo volver a darme una buena sesión de sprites en 2D sin complicaciones, sin agobios, sin delirios técnicos. Y creo que fue una generación después cuando comencé a percatarme de esto.

Mi lista de consolas hoy en día es la siguiente, por orden de adquisición y con expectativas de seguir aumentando:

- Commodore 64
- Super Nintendo
- Super Game Boy
- Nintendo 64
- Dreamcast
- GameCube
- Wii
- Xbox 360
- Megadrive

MI CONCLUSIÓN.

Ha habido videojuegos increíbles a lo largo de las generaciones posteriores a los 16 bits que me han llenado por completo y eso no lo puedo negar pero, de alguna forma, echaba de menos todo lo anteriormente dicho y me fui llenando de nostalgia por los viejos tiempos. Cuando se produjo el gran paso a las 3D en los videojuegos seguramente se ganó mucho en la industria de los videojuegos, se ganó gancho, complejidad y vistosidad… y en parte estoy de acuerdo, pero para mi gusto, una pequeña parte de esencia murió para los videojuegos. ¿Dónde quedan aquellas historias directas, sin más ambición que la diversión más directa posible? ¿Dónde quedan aquellos personajes? ¿Dónde encontramos ya un buen Beat’em’up “yo contra el barrio” o un buen Action-RPG? Muchos géneros se han perdido, quedando relegados al recuerdo y permaneciendo tan solo unos pocos con ingentes cantidades de títulos en cada uno de ellos ¿Dónde quedaron las vidas, los puntos, el riesgo… si hoy en día la barra de energía se rellena automáticamente? ¿Las continuaciones?
¡¡Echo de menos todo eso!!. Las portátiles (DS, PSP) nos traen parte de esa esencia en videojuegos más simples y menos mareantes, pero sigo pensando que ya no es lo mismo. Ahora solo queremos gráficos espectaculares, acción súper frenética, sin pararnos a pensar en una historia realmente compleja como la que pudo tener Chrono Trigger o Terranigma que era lo que realmente nos llenaba. Con esta conclusión no quiero, ni mucho menos, cargar contra las nuevas generaciones de los videojuegos, tan solo expresar mi sincera opinión del porque ya no me atraen los videojuegos actuales como lo hacían antes. Por ello, como no hace falta casi ni decir, para la niña de mis ojos, Super Nintendo, va dedicado este blog. No busquéis aquí millones de polígonos por segundo. Tan solo míticos juegos llenos de personalidad, personajes con carisma envueltos por el pixel de toda la vida y por supuesto, mucho cariño por mi parte hacia aquella maravillosa e irrepetible época.

¡Larga vida a Super Nintendo!