lunes, 11 de noviembre de 2013

Olympic Summer Games: Atlanta '96

INTRODUCCIÓN:

Tal ha sido el retraso que ha sufrido la review de este juego, que pensaba escribirla y publicarla en la época idónea para este tipo de competición, los juegos olímpicos de verano, y ha sido bien entrado Noviembre cuando ha visto la luz. En cualquier caso, también ha sido una oportunidad para despejar ideas nuevamente y volver a reengancharme a Olympic Summer Games: Atlanta 96 para poder escribir un análisis más fidedigno, también para jugarlo más a fondo e intentar descubrir detalles que se me pasaron por alto en su día, aunque como veréis más adelante, no es un juego que ofrezca precisamente todo un mundo por descubrir, ya que contamos con 10 pruebas en total pero un elenco de opciones y posibilidades bastante limitado.

Para una de las últimas licencias deportivas que aparecieron en forma de juego de Super Nintendo (salvando las clásicas NFL, NHL, etc. que continuaron hasta el año 98), ya por los tiempos de su declive en pleno 1996, fueron una vez más US Gold quienes se hicieron con ella, encargando el desarrollo a Tiertex, como suele ser habitual en este tipo de programas (NBA Live 98 o mi adorado Wolrd Cup Usa 94) dejándonos un producto de una calidad técnica correcta pero que se queda corto a la hora de ofrecer una auténtica duración o alternativas originales para un disfrute más prolongado.

TRAMA:

Las 10 pruebas incluidas en el cartucho están tomadas de la competición oficial, aunque obviamente solo se adoptaron algunas de las más conocidas, quedando fuera natación o ciclismo, por ejemplo. De hecho, la gran mayoría entran dentro del atletismo, salvando las dos últimas, tiro al plato y tiro con arco. Cada disciplina tiene sus normas; el juego en sí las representa con bastante fidelidad. Dependiendo de la prueba, el deportista al que manejamos (configurable en pocos aspectos) la realizará solo u acompañado. Estos juegos olímpicos que se celebraron en Atlanta 96 gozaron de un gran éxito, por lo que el juego también fue relativamente bien recibido a pesar de la época y competencia.

Antes y después de cada prueba se nos muestran datos como las puntuaciones obtenidas o los nombres de los participantes. A pesar de que el juego cuenta con la licencia oficial de Atlanta 96, me consta que los nombres de los participantes no son reales, detalle importante para los seguidores de la competición, aunque esto era algo bastante habitual en aquellos días (cuando realmente no creo que supusiera un gran esfuerzo incluirlos). En cualquier caso, podemos cambiar tanto el nombre como la nacionalidad de nuestro atleta antes de comenzar la primera prueba.

GRÁFICOS:

En conjunto podríamos asegurar que es uno de los aspectos más cuidados del juego, al menos comparado con el tema de la duración o la variedad de opciones que ofrece. Otro campo a valorar con nota aceptable es el de la jugabilidad, pero eso es algo aparte. Seguramente lo primero que llama la atención nada más competir en las primeras disciplinas son las animaciones de los atletas, muy artesanales y trabajadas, realistas en casi todas sus facetas, tanto en el desarrollo de la prueba como en la
preparación para esta. En el caso del triple salto, por ejemplo, son una auténtica delicia. A parte de su gusto por el detalle, los movimientos resultan fluidos y agradables. Pese a que no cuenta con colores demasiado vivos ni destaca ninguno de sus escenarios en concreto, representa bien las distintas pistas en donde se suceden las competiciones y el personal que se encarga de que estas se realicen correctamente (como árbitros, jueces, entrenadores, etc.)

Cada prueba cuenta con su propia perspectiva, desde la isométrica utilizada en las pruebas de velocidad y resistencia, lateral para el salto de altura, en primera persona para el tiro con arco o detrás del personaje para el tiro al plato. Obviamente esta no varía en el transcurso de cada prueba, pero ofrece una variedad que se agradece con tal de no caer en la monotonía. Salvando las pantallas de las competiciones, y entrega de medallas, no veremos nada realmente distinto. Nada es excesivamente espectacular, está representado el público de forma discreta y con poco movimiento, pero tampoco falta ninguno de los elementos clásicos y fundamentales, las colchonetas de los saltos ofrecen un aspecto consistente y detalles gráficos como las cámaras a pie de línea de meta apoyan el realismo visual, sin llegar a niveles de otros juegos de temática deportiva que llegaron por aquella época. Los sprites han sido dotados de ciertos detalles, pero privados de otros relevantes, como los rostros.

Normalmente no entro a valorar el aspecto de los menús ya que su función suele ser meramente informativa o sirven para configurar ciertas opciones, pero en este caso son de lo más soso y repetitivo. Tampoco es que se pueda jugar demasiado con los atuendos de los deportistas, parece que cada vez lucen una equitación distinta, que el juego asigna de forma aleatoria. Debido al escaso jugo que se le puede sacar al juego en sí, los programadores debieron pensar que era una opción que sobraba y tendremos que conformarnos con modificar nombre y nacionalidad.

SONIDO:

No se le pueden dar demasiadas vueltas ni a la música ni a los efectos de sonidos de este título. Existen, cumplen su cometido en la mayoría de ocasiones, su calidad tampoco es especialmente mala (dependiendo de cual examinemos) y hay unas cuantas melodías diferentes, pero son excesivamente parecidas entre sí, cortadas por el mismo patrón y repetitivas hasta el bostezo. La música ambienta la introducción así como los menús y pantallas en las que se muestran datos referentes a las pruebas, incluso podemos encontrar temas en la mayoría de las pruebas, cosa de la que no acabo de ser partidario, porque son momentos en los que uno prefiere concentrarse en la coordinación y precisión a la hora de superar marcas olímpicas. Llegan a molestar incluso en ciertos momentos, pues su composición es muy simple y aburrida. Aunque hay algunas más moviditas y originales, no nos dará demasiado tiempo a escucharlas, suponen algo muy pasajero

En los momentos en los que la música deja paso a la ambientación de las pistas de atletismo, los efectos de sonido hacen su tímida aparición en forma de público, de golpes y vallas caídas, o de los tiros del juez o de la escopeta en la prueba correspondiente, pero no se ha dado ninguna expresividad sonora a los competidores, algo que hubiese animado un poco el ambiente, que de esta forma queda bastante apagado. Pienso que una competición tan ajetreada podría haber dado lugar a más detalles en este sentido, y no creo que haya sido por problemas de memoria, sino por vagancia de los programadores. Con todo, este apartado acaba resultando de lo más anodino, tanto que ni siquiera nos molestaremos en pasar por el test de sonido que incluye donde se pueden escuchar todas las melodías / efectos sonoros que contiene el cartucho.

JUGABILIDAD:

La parcial falta de jugabilidad de este título no se puede atribuir a que todas las pruebas sean aburridas. Cada cual tiene lo suyo, hay algunas más emocionantes y divertidas que otras, pero su ejecución acaba cansando debido a la falta de algo más innovador que mantenga el interés del jugador. El triple salto, por ejemplo, requiere ser ejecutado con una precisión casi milimétrica, puede costar de dominar, pero al final se le acaba cogiendo el tranquillo y, por ende, el gusto a repetirla. Sin embargo, otras, como el lanzamiento de disco o de jabalina, son un auténtico caos en cuanto a saber que es lo que debemos hacer. Como no tengo el juego original, no se hasta que punto se explicará con detalle los controles, pero el juego no nos da ninguna pista sobre velocidad, acciones ni precisión, cuando es evidente que cada prueba requiere un modus operandi distinto y en algunos casos exclusivo (no existe ni siquiera ángulo de referencia, como en otros juegos del género).

Cuando tus mandos se den cuenta de que vas a introducir este cartucho en la consola (o en el correspondiente emulador) se echarán a temblar, ya que la mayor parte del desarrollo de las pruebas requiere un constante machaque de botones, alternando A y B para coger velocidad (algo que, como ya he dicho, no se indica en ningún sitio) para, dependiendo de cada prueba, usar una o varias direcciones del mando. En definitiva, nos encontramos ante un título de atletismo de mecánica clásica, perteneciente a la escuela de juegos como Track and Field, por nombrar el más conocido. El proceso es conocido por casi todos aquellos que llevamos un tiempo en el mundillo, pero el problema son las dificultades casi insalvables a la hora de realizar los
últimos movimientos. El peor ejemplo: el lanzamiento de martillo. Tuve que tirar de guía para entender como diantres se soltaba el martillo sin caer en la descalificación y aun así es muy frustrante tener que fallar una y otra vez debido a la falta de precisión e indicaciones. Sin mencionar otro punto que me ha parecido de lo más inquietante. Hay pruebas en las que, por poco esfuerzo que pongas, quedarás primero sin sudar, y en otras es prácticamente imposible debido al desproporcionado nivel de los competidores.

La parte positiva de que las opciones de los menús sean escasas y vagamente diseñadas es que podremos centrarnos en disfrutar del juego en sí desde el principio. Sin embargo muchos de los fallos mencionados darán al traste con gran parte de la jugabilidad, unidos a otros realmente absurdos que denotan la rapidez y el afán de oportunismo con el que el juego fue lanzado al mercado para coincidir con el famoso evento. Se puede pasar el hecho de que no se pueda salvar partida ni haya passwords, (aunque, al menos, se deberían guardar los records que conseguimos) pero el despropósito llega con el salto de altura. Acabes como acabes la prueba, voluntariamente o descalificado, verás que el resto de deportistas han quedado descalificados, como si no hubiesen realizado la prueba, por lo que, al quedar todos en segundo lugar, se les entregara una medalla de plata a cada uno (proceso que tarda como 2 o 3 minutos) y tu serás vencedor sin apenas esfuerzo.

CONCLUSIÓN:

Para ser el primer juego basado en los juegos olímpicos de verano que apareció para Super Nintendo y viniendo de una compañía reputada y bastante fiable como US Gold (aunque no fueron ellos quienes programaron el juego), el tiro les salió por la culata en la mayor parte de los aspectos, y nunca mejor dicho. Otras consolas anteriores han tenido la oportunidad de disfrutar de más títulos similares y, lo que es más importante, de una calidad general mucho más elevada que este Olympic Summer Games ’96. De las 10 pruebas que incluye, aparte de las que son puramente machaca-botones, que son las de toda la vida, entretenidas, hay un par de ellas, que curiosamente son las que más se salen de los estándares, que son las de tiro con arco y tiro al plato, las más disfrutables y divertidas, las que jugarías una y otra vez sin cansarte pese a su tremenda sencillez.

Frente a estas dos, tenemos auténticos tormentos, como el lanzamiento de disco, el lanzamiento de jabalina (después de mucho tiempo jugando, aun no sé como sacarle partido) y en menor medida, el salto de pértiga, con controles bastante confusos y absurdos en parte. No es este un juego que en su día mereciese un desembolso de casi 10.000 de las antiguas pesetas. Obviamente, como suele ocurrir, siempre quedará la oportunidad de poder superar tus propias marcas durante la misma partida (o apuntarte tus records personales, cosa que el juego no va a hacer por ti), pero lo que es una ronda completa de pruebas deportivas puede durar algo menos de 20 minutos y posteriormente aparecerá el final. Podemos hacer rondas de pruebas personalizadas, pero viene a ser más de lo mismo.

- Lo Mejor Del Juego: Las animaciones y movimientos de los deportistas se han trabajado a conciencia. Las pruebas de saltos de longitud, arco y plato son bastante divertidas.

- Lo Peor Del Juego: Música aburrida y fuera de lugar, desarrollo corto y con poca sustancia, fallos de programación y falta de pruebas que podrían haber sido interesantes. Las peores, sin duda: el lanzamiento de martillo y jabalina. Indicaciones de control inexistentes.

2 comentarios:

peta dijo...

esta clase de juegos siempre me han aburrido al poco de jugar la verdad, supongo que nito un final para los videojuegos xd

JaviMetal dijo...

Creo que a mí me pasa algo parecido. Los videojuegos deportivos siempre han adoptado la misma mecánica, y aunque siempre hay pruebas que varían o que son más divertidas que otras, al final suelen acabar cansándome. Este en concreto, la verdad, ofrece un reto bastante limitado debido a su falta de posibilidades. Y encima sin final jeje. Un saludo peta.

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