miércoles, 5 de junio de 2013

Donkey Kong Country 2

INTRODUCCIÓN:

Hagamos memoria. El año es 1994, y Nintendo anuncia a viva voz, después de guardar un cuidadoso secretismo, que tiene preparado para las navidades el videojuego definitivo. De cualquier otra compañía, uno podría pensar que esta frase no es más que un buen intento de marketing que terminará en un producto más o menos curioso y sorprendente. Pero hablamos de Nintendo y, amigos, Rare. Donkey Kong Country, literalmente, reventó el mundo del videojuego y lo introdujo casi por sí mismo en una nueva era. Aceleró el declive de Megadrive, que se quedó en bragas al no poder ofrecer un título que le llegara a la suela de los zapatos. Y lo más importante, hizo que aquellas navidades fuesen unas de las más felices de mi vida.

Tendrá, como todas, sus fervientes admiradores (la gran mayoría de jugadores) y sus detractores (una mínima fracción), pero le pese a quien le pese, no se puede concebir la historia de la gran Super Nintendo sin hablar en algún momento de la saga Donkey Kong Country, y mucho menos pasarla por alto en un blog como este, plenamente dedicado a la mejor consola de 16 bits de todos los tiempos. De hecho, ya hablé largo y tendido de ella: tuvo el necesario honor de aparecer prematuramente en estas páginas con la review del primer y para muchos el mejor título de la saga. Esta vez le toca el turno a su segunda parte que, lejos de apoyarse ciegamente en los esquemas que introdujo su predecesora, aporta nuevos y jugosos elementos.

TRAMA:

Está perfectamente descrita en el manual, de hecho, es difícil pensar cómo han sacado tantas líneas de texto para crear una historia de un “simple” juego de plataformas. De todas formas, intentaré hacer una síntesis de esta sin usar el librillo. Volvemos a encontrar los personajes clásicos de la primera entrega: el viejo Cranky, el surfero Funky, y por supuesto algunos de nuestros colegas animales como Enguarde o Rambi, pero a la lista se añaden otros interesantes que añaden posibilidades al desarrollo, como la anciana Wrinkly Kong que será quien nos guarde la partida o el elegante Swanky que nos someterá a un concurso de divertidas cuestiones.

No hay nada en el mundo que Donkey Kong valore tanto como su enorme colección de deliciosos plátanos, un auténtico manjar. Los malvados Kremlings siempre han andado tras ella, y cuando parecía que en la isla Donkey Kong reinaba la calma, estos raptan a nuestro héroe en plena sesión de merecido descanso y lo llevan a la isla de King K. Rool, su archienemigo. Cuando Diddy regresa con su colega Dixie, se encuentran el percal: Donkey ha desaparecido y también parte de su gran reserva de fruta. Los dos, ni cortos ni perezosos, deciden ir en su búsqueda a pesar de ser conscientes de la gran cantidad de peligros que les esperan en territorio enemigo.

GRÁFICOS:

Está claro que no podemos hablar de una completa revolución, ya que el factor sorpresa no es tan evidente como en su primera parte, pero detrás de su apartado técnico siguen estando los por aquella época más potentes ordenadores del mundo, los Silicon Graphics y los hermanos Stamper. Solo con estos datos, la calidad está fuera de toda duda. El modelado de todos y cada uno de los personajes que aparecen en el juego, sean protagonistas, animales, amigos y enemigos sigue siendo maravillosamente impecable y un auténtico placer para la vista, trazados todos ellos con un volumen que da una sensación de profundidad impensable para la época y para una simple consola de 16 bits en un cartucho descomunal de 32 megas en el que cada uno de ellos parece exprimido hasta la última gota. Y no han tirado por el camino fácil. Las novedades visuales son casi incontables, los nuevos diseños de fases son todavía más impactantes que en DCK, tanto las texturas como los fondos.

Estos últimos lucen maravillosamente, siempre amparados por un scroll ultra suave que corre como la seda, llenos de cientos de detalles, efectos de luz pero con un punto todavía más sombrío e inquietante y un efecto 3D que se hace especialmente patente en las fases con el mar de fondo. También es impresionante la cantidad de filtros que se han usado y los efectos que pueden llegar a producir, como la bruma en los mástiles de los barcos, o un incesante descenso de la miel por la pantalla en los panales de abejas que nos llegarán a abrir el apetito. Mucho cuidado se ha puesto también en los escenarios donde los nuevos personajes nos ofrecerán sus habilidades. Las animaciones de todos ellos son detalladas y fluidas, pero especialmente las que se suceden en las fases normales. El elenco de enemigos ha sido renovado por completo, tan solo las avispas repiten, poco más.

De hecho, para ser justos, habría que describir minuciosamente todas y cada una de las fases: en todas hay elementos que sorprenden y encandilan, aunque desafortunadamente no hay ni de lejos suficiente espacio. Repito, un auténtico placer visual que abarca desde las oscuras y agobiantes fases por el agua (en contraste con las bellas y coloridas fases de su primera parte) hasta las fases rodeadas de espinos, en un verdadero alarde de potencia gráfica, un estallido de color desbordante que ilumina todo cuanto aparece ante nuestros atónitos ojos. Incluso habiéndolo jugado durante muchísimos años, este juego no deja de maravillarnos ante tanta variedad, estremecernos ante la ambientación de las más profundas junglas o dejarnos helados en las fases de hielo.

SONIDO:

Sigue los mismos pasos de su predecesor. En su gran mayoría nos encontramos con melodías básicamente ambientales pero que para serlo tienen mucho cuerpo y están plagadas de excelentes motivos compositivos como para que estemos deseando escucharlas una y otra vez. Hablamos de unos juegos que siempre han despuntado de sobremanera en el apartado técnico y tanto la música como los efectos de sonido forman parte de esta proeza. Tengo mis propias preferencias, por ejemplo, al referirme a la música que acompaña las fases del mundo fantasmal, realmente impresionantes, con una melodía que destila misterio y tranquilidad absoluta al mismo tiempo, al igual que sucede en los coloridos entramados de enredaderas, con una melodía que es puro sosiego para el jugador. Los guiños a DKC existen, aunque son más bien anecdóticos, como la percusión en las primeras fases, con un recuerdo también para la melodía central.

Quizá han perdido algo de misticismo y sean más dramáticas que las de la primera parte, aunque muchas siguen tirando por el mismo estilo. En conjunto forman una banda sonora impresionante, envolvente y llena de magia, podría citar decenas de temas, desde la dramática intro en la pantalla de título hasta la discotequera ambientación de las fases en vagoneta por una montaña rusa, tan intensas como su acompañamiento sonoro. De todas formas, siguen predominando las buenas composiciones con toques de jazz que siempre han sido imprescindibles en cualquiera de las tres partes. El juego en sí mismo es una brillante colección de efectos sonoros de todo tipo y de una calidad y claridad excepcional, han seguido innovando en este apartado y han vuelto a triunfar, incluso a mejorarlo y a ampliarlo, plagándolo de fanfarrias de victoria y fracaso que incluso cambian dependiendo del mundo en que nos encontremos y de una cantidad abrumadora de sonidos producidos por cada uno de los compañeros y enemigos, gritos, zumbidos, golpes, zancadas… No hay duda que puestos a subir el nivel de calidad general, se han volcado al máximo en este apartado.

JUGABILIDAD:

Debido a la delicada situación de Donkey Kong, esta vez no será él el protagonista de la aventura y en su lugar Diddy asumirá el papel de héroe principal, con todas las habilidades que pudimos disfrutar anteriormente. Pero no estará solo, esta vez su amiga Dixie le acompaña, una chimpancé con mucho carisma y una larga coleta rubia que le servirá para algo más que para dejarla ondear al viento cuando corre. Tiene unas habilidades similares a las de Diddy, pero en cuanto a saltos y impulsos se comporta de forma un tanto distinta, por lo que hay que valorar que personaje elegimos para sortear cada peligro. Sin embargo, entre las muchas novedades del juego se encuentra la posibilidad de utilizar las habilidades de grupo de nuestros dos protagonistas cuando están juntos en pantalla, algo que nos proporcionará muchísimas posibilidades, como usar a nuestro compañero como si de un barril se tratase (como arma arrojadiza) o elevándolo por los aires, pudiendo así llegar a objetos y barriles inalcanzables para uno solo. Se ha jugado mucho con esto en lo que a secretos se refiere. La mayoría de ellos ya no se encuentran ocultos tras una falsa pared, sino que ahora tendremos que tirar de mayor picardía y habilidad para descubrirlos, con lo que la sensación de satisfacción aumenta todavía más. Los bonus (también renovados totalmente) nos proporcionarán monedas si los superamos.

Las monedas juegan un papel crucial en esta entrega. Hay tres tipos, con las monedas plátano podremos pagar a los distintos miembros de la familia Kong para que nos ayuden. Con los tokens pagaremos al guardián del Mundo Perdido donde encontraremos los desafíos más terroríficamente difíciles de todo el juego y junto con las monedas DK nos servirán para mejorar nuestro estatus en el juego y poder alcanzar el deseado 102%. Para localizar alguna será imprescindible el uso de nuestros colegas animales. Entre ellos encontramos a nuevos aliados como Rattly, la serpiente de saltos de vértigo, Glimmer, el pez que nos alumbra en la oscuridad o el mejor de todos, Squitter la araña, con una deliciosa animación y la habilidad de disparar telas de araña y crear plataformas de corta duración en el aire.

A pesar del nuevo plantel de animales amigos, las cosas no pintan fáciles. El juego, a pesar de que a primera vista parece que ofrece muchas ayudas, es bastante más difícil que su primera parte, con algunas fases que llegan a ser agobiantes y laberínticas (como el caso de Glimmer’s Galleon) y algunas pruebas que pondrán a prueba nuestros nervios, especialmente las zonas especiales del mundo perdido. A los ítems antes mencionados se unen los omnipresentes plátanos, racimos y letras KONG que deberemos recolectar si queremos alguna que otra vida extra. Incluso en estas últimas se nota la mala leche de los programadores a la hora de esconderlas de forma bastante retorcida (no hablemos ya de las monedas DK). También nos toparemos con nuevos elementos de los escenarios, como ganchos para colgarse y más tipos de barriles, aunque en vez de verlos como una ayuda a veces significan todavía más complicaciones.

CONCLUSIÓN:

La calidad incomparable de su primera parte, a pesar de que para la ocasión el factor sorpresa, como es lógico, tenga menor peso, sirve de tarjeta de presentación para esta segunda entrega que, lejos de vivir de las rentas y buscar los cambios justos para repetir fórmula, propone una aventura llena de novedades, gráficos increíbles y una música tremendamente atractiva para todos los gustos y que se adapta como un guante a cada uno de los escenarios, maravillosamente programados para enamorarnos a cada paso que demos. El control sigue siendo impecable y las nuevas habilidades de nuestros simios favoritos abren un amplio abanico de nuevas posibilidades, aunque el nivel de dificultad haya sido ampliado para compensar las ventajas.

Gélidos mundos y territorios fantasmales con visiones y enemigos de ultratumba, barcos piratas y nublados valles de ramas espinosas, embotados entornos submarinos y peligrosos castillos móviles… y muchos, muchos más lugares por visitar, todos ellos cuidados al máximo y plagados de caminos secretos, atajos invisibles, monedas, barriles, colegas animales y, como no, plátanos, muchos plátanos. Las reglas están claras: Donkey Kong Country nació para triunfar y con el mismo equipo y tecnología detrás era difícil que esta segunda parte decepcionara a sus fans. Ahora me vais a perdonar, pero me ha entrado hambre al ver la fase del panal. Eso sí, no antes de echarme una última partidita.

- Lo Mejor Del Juego: El control sigue siendo formidable incluso con nuevas habilidades. Los escenarios y sus fondos son obras de arte. Squitter. La cantidad de secretos. Las animaciones. El mundo de los fantasmas y el del pantano.

- Lo Peor Del Juego: Se echa de menos a Donkey. Algunas fases son demasiado largas aunque el juego realmente no lo es demasiado. ¿Soy yo o algunos movimientos han perdido consistencia?

4 comentarios:

peta dijo...

es curioso con lo que me vicie a su primera parte en mi super nintendo a la 2 y 3 parte no e jugado mas que alguna partida esporadica via emulador

impresionante como exprimieron la super nintendo, ningun otro juego me a sorprendido graficamente tanto como la 1 fase del primer donkey kong country y llevo desde el supermario bros jugando jeje

JaviMetal dijo...

A mí el único que me falta original es el 3 que espero conseguir algún día, aunque está bastante carillo...

Es que si en 1995 en una consola de 16 bits un juego de la talla de Donkey Kong COuntry 2 no sorprende a alguien... mejor que se dedique a otra cosa jeje. En esta segunda parte, incluso le dieron otra vuelta más de tuerca en cuanto a calidad gráfica y jugable.

ayaxsoul dijo...

Pues a mi me gusto mas DCK2 que el primero, sera por eso de refinar formula, los niveles de ese juego son LOS NIVELES!!!

JaviMetal dijo...

Yo si tengo que elegir entre uno de los tres creo que me quedo con el primero seguido de cerca por el 2, pero creo que el factor nostalgia influye decisivamente en esta elección, ya que la segunda y tercera parte superaban al primero de lejos, en la parte técnica y jugable.

Publicar un comentario

Si te ha gustado, ¡escribe tu comentario u opinión!