viernes, 16 de diciembre de 2011

Uchuu Race - Astro Go! Go!

INTRODUCCIÓN

Durante el todavía corto tiempo de vida de mi blog dedicado a Super Nintendo (el cual por cierto, está a punto de cumplir su primer año de vida) he intentado acercarme a todos y cada uno de los géneros que fueron representados en nuestra consola. Hasta ahora siempre he intentado innovar, trayendo títulos a estas páginas conocidos por todos pero con suficiente personalidad como para agradar a todo el mundo en caso de que nunca los hubiesen escuchado mencionar. Hoy, siguiendo con la idiosincrasia que siempre ha envuelto este blog presento en sociedad el juego que me ha estado dando guerra estas últimas semanas, un título de carreras de coches (o naves, como se quiera ver) futuristas compitiendo por llevarse la deseada copa de oro del campeonato, pero no va a ser un juego conocido, sino que voy a intentar a partir de ahora dirigir el rumbo hacia horizontes más desconocidos, eligiendo los juegos con más aleatoriedad.

Porqué ya habrá tiempo para un F-Zero o un Super Mario Kart, prometo que antes o después se pasarán por aquí en forma de análisis, pero hoy le voy a dar la oportunidad a Uchuu Race – Astro Go! Go!, un juego que me sorprendió a primera vista y ha conseguido tenerme enganchado bastante tiempo debido a su elevada dificultad y alto nivel de habilidad necesario para terminarlo completamente (que es lo que me gusta hacer antes de analizar nada), adoptando en muchos aspectos características de los juegos que antes he mencionado. Si el juego mismo pudiese hablar, los citaría sin ninguna duda como inspiración. Un juego frenético, con varias virtudes pero también gran cantidad de defectos que se hubiesen podido mejorar mucho, lo que probablemente hubiese propiciado su salida fuera de fronteras orientales para llegar al menos a USA, como originalmente estaba planeado con el lastimero nombre de Freeway Flyboys.

TRAMA:

La acción se sitúa en pleno campeonato interplanetario. Muchos son los participantes que acuden a esta rapidísima carrera con sus bólidos / naves para demostrar quien es el más veloz o el que conduce la mayor bestia. Tan solo cinco de ellos llegan a competir en las rondas finales en los circuitos oficiales, que se sitúan cada uno en un planeta distinto al que, por arte de magia, viajaremos en un abrir y cerrar de ojos entre carrera y carrera. Es una competición salvaje a una velocidad insana con muchos obstáculos, giros, saltos, trampas… y en donde nuestros oponentes harán todo lo posible para que no terminemos con éxito nuestra empresa.

Cada uno de los corredores que podemos elegir tiene un aspecto y particularidades distintas a los demás. Si optamos por una conducción sencilla pero sin grandes expectativas de velocidad punta o fuerza, entonces será por Jet o por Love (vaya nombrecitos…) por quienes deberemos decantarnos. Nada conocemos de ninguno de ellos salvo sus características técnicas, pues la omision del argumento por parte del juego no hace nada por crear un vínculo entre el jugador y estos, pero podríamos extraer cuando ya llevemos unas cuantas horas de juego que por ejemplo Baribroon es el personaje malvado de la historia o Jet el más equilibrado y que más simpatiza con el jugador. Pero sinceramente, sus personalidades son tan escasas que ni siquiera se nos pasará por la cabeza la idea de querer saber algo más sobre ellos.

GRÁFICOS:

Puede que, si nos centramos en el apartado visual del juego, de quien más sea deudor es de esa obra maestra llamada F-Zero por el intenso uso y protagonismo que le da al Modo 7 de Super Famicom (recordemos, solo apareció en Japón) y por la forma en la que están representados tanto los bólidos como los escenarios, bastante anchos estos últimos. Sin embargo, en la práctica es a Super Mario Kart a quien más debe en casi todos los aspectos, más bien detalles, pero que dan muestra de una exagerada inspiración en este último. Pero tampoco voy a pasarme todo el análisis comparando, tan solo es para que aquellos que desconocen la existencia de este juego puedan hacerse una ligera idea de él. En imágenes estáticas, sin embargo, de poco sirve la comparación. Tanto el diseño de todo lo que vemos en pantalla, los lugares, triquiñuelas de los circuitos, las naves competidoras…
todo parece haber salido de la mente de un programador que, o bien ha tenido una dura noche marcada por una experiencia con alucinógenos o bien por un exceso de ver series como Candy Candy o La Aldea del Arce, porque en otras condiciones me resulta complicado imaginar de donde han sacado diseños tan rebuscados, absurdos y extraños… aunque tampoco se le podría aplicar exactamente el calificativo de originales. Visto en general, ni me gusta ni me disgusta, pero hay lugares que rozan el ridículo.

El colorido que se le ha aplicado a todos los circuitos es muy propio de la parrafada antes escrita. No me gusta demasiado. En términos generales todo tiene un color demasiado pastel y estridente y en muchas ocasiones se hace bastante incómodo a la vista, salvo los más oscuros, donde también se han pasado un poco. A veces nos costará distinguir ciertas cosas. Pero el culpable de esto último no es solo el diseño o el colorido, sino la velocidad. Y tampoco exactamente. Porqué juegos que gozan de la misma o mayor sensación de velocidad tenemos muchos en Snes / SFC y con mucha calidad. En este caso, esta muy bien plasmada pero torpemente desarrollada como en pocos juegos. La cámara enfoca nuestro coche desde demasiada poca distancia, lo que provocará que nos traguemos la mitad de paredes o bordes que
nos encontremos y con más frecuencia de la que nos gustaría, tendremos que dirigir a nuestro personaje por tramos horizontales o incluso de arriba abajo, dando una sensación de desorientación muy confusa y que de no ser porqué en estos momentos los bumpers hacen la conducción prácticamente automática, sería una monstruosidad jugable. Por suerte una vez nos conozcamos las carreras “de pe a pa” disfrutaremos con su rabiosa velocidad, sobre todo en el modo difícil.

MÚSICA

Tampoco he podido encontrarle demasiadas virtudes a este apartado. En principio son melodías bastante simpáticas que no estorban la acción ni la concentración, pero algunas se han compuesto con un gusto bastante malo, mientras que en otras la calidad sonora brilla casi por su ausencia. Es lógico que se repitan en los tramos de escenarios que pertenecen a un mismo planeta o entorno, pero no que se hayan esmerado tan poquito en crear unas músicas de calidad, al menos para resaltar un poco más los aspectos positivos que tiene el cartucho (que falta le hace, porqué no anda muy sobrado de estos). Mientras la de selección de
escenario parece sacada de un circo de los cutres, el aburrimiento se cebaría con nosotros si no fuese por la velocidad en los circuitos con extraños círculos que expulsan aire o los de hielo (aunque estos tienen alguna parte musical pasable). Muchas de ellas tienen el teclado como instrumento más destacado, pero se abusa un tanto de este. Una de las más agradables es la de terminar el circuito con éxito, pero también influye aquí el factor satisfacción por haber ganado.

El sonido del motor llegará a ser bastante tortuoso para nuestros oídos, demasiado chillón y monótono, hagamos lo que hagamos, salvo si chocamos o deceleramos. Creo que este es uno de los aspectos donde se pueden ver con más claridad algunos plagios realizados a Super Mario Kart, como el estilo de las melodías (que no le llegan ni a la suela de los zapatos en cuanto a calidad) o los sonidos de cada participante cuando pasan a otros o son rebasados por estos. Hasta la musiquilla que nos indica la última vuelta tiene un tufo SMK que es indiscutible.

JUGABILIDAD:

Ya que no se ha incluido entre los modos de juego una opción para que dos jugadores puedan correr juntos (ni compitiendo ni cooperando) nos tenemos que aferrar al modo Astro GP, es decir, un torneo en donde podemos elegir 3 competiciones a las que se añadirá una 4ª si nos terminamos las anteriores que constan cada una de cinco circuitos. Teóricamente este será al modo que más horas dedicaremos, salvo que seamos fanáticos de la auto superación, para lo cual tenemos el Time Trial, habitual en esta clase de juegos. Aquí podremos correr en todos los circuitos que ya hayamos superado en la modalidad principal. Podremos elegir entre normal y power race. La diferencia entre ellas es el
nivel de dificultad, aunque es una lástima que no crearan un punto medio entre ambos, ya que el modo normal es un paseo para niñas mientras que en el power race nos enfrentaremos a una dificultad bastante elevada, casi excesiva por momentos. Concretamente en los circuitos de hielo llegaremos a la histeria en varias ocasiones, viendo como nuestro coche patina y se escapa de nuestro control mucho más de lo que podríamos imaginar.

La única ayuda “extra” que tendremos en nuestra tarea nos la proporcionará el juego cada vez que traspasemos la línea de meta acumulando una vuelta más al marcador. Dicha ayuda vendrá en forma de varios power ups, como el imprescindible escudo o la protección + velocidad, que nos hará inmunes a los choques contra nuestros enemigos, noqueará a estos y nos proporcionará una velocidad con la que podremos rebasarlos a todos en un abrir y cerrar de ojos. Esto solo es en la teoría, porqué en la práctica está más que comprobado que para
lo único que sirve este exceso de revoluciones es para acabar lanzando nuestro vehículo a algún abismo, fuera del escenario o contra los muchos postes o bumpers que lo pueblan, entre los que rebotará hasta el infinito como si de un pinball se tratase. De forma similar, tendremos aceleradores que al pasar sobre ellos añadirán más frenetismo aun a la carrera. Nuestra nave duplicará su velocidad pero de un modo más controlado esta vez. El secreto está en ir empalmando unos con otros y no perder el dominio.

El método de control “a toques de cruceta” sobre nuestro vehículo es un tanto extraño, pero tampoco se puede dar esta excusa para criticar gratuitamente al juego, puesto que en cinco minutos como mucho ya lo dominaremos a la perfección, siempre refiriéndome en superficies y estados normales. Mucho cuidado a la hora de chocar contra un enemigo o una esquina mal cogida porqué puede dar al traste fácilmente y en pocos segundos con todo lo conseguido. En este sentido Astro Go! Go! es bastante injusto, sobre todo cuando algunos enemigos nos pasan así, por las buenas, sin poder nosotros hacer nada.

CONCLUSIÓN:

¿Realmente vale la pena dedicarle esfuerzo y constancia a este juego en pos de verlo terminado? Todo depende. En principio entra bien, es divertido hacerse rápidamente con el control y ver como se progresa, a pesar de la tozudez de algunos rivales y desorientación inicial en ciertas partes de según qué circuito. Sin embargo, las malas pasadas que te gasta este juego son principalmente en forma de tramos incontrolables o excesivamente complicados como los botones que activan o desactivan lagunas de fuego: demenciales. Como clon de F-Zero / Super Mario Kart no es de lo peor que podemos encontrar, tiene detalles propios, unos
mejores que otros y el efecto de velocidad es bastante intenso, pero una vez superada esta buena sensación ni su banda sonora, ni el escaso carisma de sus personajes ni la pobre variedad de circuitos nos invitarán a seguir echándole más horas. Y al principio puede que disfrutes con todos los vehículos, pero cuando entres en el modo difícil, no lo dudes: cuanto antes aprendas a controlar a Baribroon, mejor, pues será la única opción para ganar.

- Lo Mejor Del Juego: La sensación de velocidad nos llega, está realmente conseguida. Por suerte a veces es posible remontar las catastrofes en la carrera.

- Lo Peor Del Juego: Su aspecto gráfico no es demasiado agradable a la vista por el colorido tan extraño. Algunos obstáculos te pondrán de los nervios cuando tu coche se vuelva loco por completo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si te ha gustado, ¡escribe tu comentario u opinión!