sábado, 19 de noviembre de 2011

Lethal Enforcers

INTRODUCCIÓN:

Nos remontamos al año 1992 para conocer los origenes de Lethal Enforcers en su versión original de recreativa. Fue uno de los juegos de disparo con pantallas estáticas más populares e innovadores de aquellos días. Desarrollado y publicado por la propia Konami, los usuarios de Super Nintendo tuvieron que esperar algo menos de un año para poder disfrutar en sus casas de su particular versión en un cartucho de 16 megas en una conversión bastante fiel en todos los sentidos, adaptando ciertos aspectos a las posibilidades de la consola. El juego venía en un pack de lujo, con caja grande (similar a la que traía por ejemplo Illusion of Time) que incluía una pistola de color azul claro conectada por cable, herramienta imprescindible para poder disfrutar del juego. Existe otra pistola alternativa de color rosa de idéntico aspecto a la incluida en el pack que es objeto de deseo para coleccionistas debido a que es muy difícil conseguirla en el mercado.

Comence a jugarlo en emulador en el PC, usando el ratón como herramienta para manejar el puntero de la pistola. Como no poseo el juego original y el precio que se paga por un Lethal Enforcers completo en el mercado secundario es bastante elevado, me plantee la posibilidad de no hacer review, pues es algo complicado y no tiene mucho sentido, en principio, valorar un juego que usa pistola y ha sido jugado con ratón. La cuestión es que poco a poco lo vi muy factible y me engancho bastante, así que decidí escribir unas líneas sobre él. Para esto, es importante calibrar bien el ratón en el emulador y que este sea bastante preciso, aunque el juego en sí ya lo es bastante, lo que es toda una ventaja a la hora de apuntar (de todas formas, requiere rapidez y buenos reflejos). Sea como sea, tenía que apuntar el dato para que se tuviese en cuenta, pero vale mucho la pena jugarlo aunque sea de esta forma.

TRAMA:

Sin duda, el día más duro de su vida. El oficial de policía Don Marshall no lo esperaba, pero cuando apuraba las últimas gotas de su café, recibió una llamada de un grupo de compañeros que necesitan su ayuda. Una gran organización del crimen ataca los puntos clave de la ciudad con violencia. Los recursos se acaban y las fuerzas del orden pierden terreno frente a ellos. Solo tu, en el papel del oficial Don Marshall y bien armado puedes detenerles. Desde el clásico banco siendo víctima de un atraco hasta una fábrica de productos químicos, este será tu recorrido, acribillando a balazos siempre que puedas a maníacos criminales y sigilosos tiradores. Poco más que el vacio a tu lado. Tan solo alguna intervención policial espontanea (totalmente inútil en cuanto a ayuda) que lo único que hará será confundirte y provocar que le aciertes, restándote un cuadro de vida.

Un pequeño resumen del sitio que visitemos se nos describirá en forma de unas pocas imágenes (intento de video) en las que apreciaremos por encima la trama de cada lugar. Nada sacamos en claro al comenzar el juego, ya que al carecer de intro, no podemos meternso en la piel del personaje al no conocer su aspecto que, curiosamente, se nos mostrará al final del juego. De todas formas, poco importa, ya que lo verdaderamente destacable de Lethal Enforcers no es su historia, sino la acción que esta implica.

GRÁFICOS:

Como mencioné al principio, Lethal Enforcers fue uno de los títulos de este limitado género que más marca dejó entre los aficionados a los recreativos. Por adictiva mecánica, por la posibilidad de usar pistola y poder hacerlo mano a mano con un colega, pero sobre todo impactao el hecho de que su apartado gráfico estuviese compuesto en su totalidad por gráficos digitalizados. Todo en él está hecho así, desde los enemigos, calles, fachadas, vehículos, armas… todo el entorno que pisaremos, en general hasta pantallas de puntuación, el campo de entrenamiento y las pequeñas pseudo-animaciones que veremos antes de empezar cada fase. Esto que en principio puede sigfnificar un lucimiento total de los gráficos por encima del resto de apartados, no lo es tanto, al menos, no lo es al 100%.

Las animaciones, que en la recreativa ya no eran demasiado fluidas ni numerosas, se reducen aun más en nuestra Snes, limitándose a dos o tres cuadros cada vez que sale algún enemigo. Por suerte, en las fases en las que (se supone) viajamos en coche todo se mueve con gran rapidez sin ningún tipo de trompicones o ralentizaciones (por supuesto todo sigue siendo digitalizado). Los sprites también han perdido algunos puntos de definición. Los enemigos no están del todo mal, se pueden distinguir perfectamente entre ellos, pero hay algunos objetos o elementos que dejan mucho que desear como por ejemplo el fuego de la última fase, que llega a dar risa.

La censura también hizo de las suyas de una forma bastante curiosa y hasta casi divertida (en realidad, todas las censuras en Snes tienen su punto cómico, jeje). No es ninguna sorpresa que la sangre producida por los tiros haya desaparecido, esto es tan habitual que no nos choca. Pero hasta tal extremo llegaba en aquellos años que las bellas mujeres que aparecían en la coin-op se han sustituido por una especie de señoras travestidas con enormes gafas de sol que hacen casi imposible afirmar si son féminas o hombres. Los final bosses son muy entretenidos sin llegar a ser desquiciantes y alguno de ellos pinta muy bien, como los que van en helicóptero. Aparte de por pistoleros, también seremos atacados por navajeros y máquinas en nuestro avance por fases de diseño correcto y muy predecible. Tienen algún fallo, como el fondo plano tan feo que deja queda al arrancar el metro, pero también algunos puntos que me han gustado mucho, como el enorme yate o el aeropuerto, donde tendrás que agudizar tu vista, ya que cualquiera puede dispararte desde detrás de las decenas de pequeñas ventanas.

SONIDO:

Aquí lo fundamental es que la calidad se sonido se haga patente en los disparos, gritos y advertencias de los bandidos que nos asaltan y de las víctimas a la carrera intentando escapar. A los tiros les falta tal vez algo de consistencia, más cuerpo, pero los programadores salvaron la papeleta al incluir un tipo de estallido para cada arma que cojamos. Los pobres desgraciados que nos encontremos intentando escapar del secuestro, tiroteo, o lo que quiera que pase en ese momento, nos avisarán con un grito de que no debemos dispararles, una digitalización bastante sucia pero entendible, como las de los malotes, que nos avisarán con su aparición en pantalla, lo que ayuda bastante a sorprenderlos antes de que la emprendan a tiros con nosotros.

La banda sonora queda en un plano totalmente secundiario. Obviamente, nuestra Snes, aunque tiene el mejor chip de sonido que hubo en una 16 bits no tiene la calidad de una placa de recreativa, sin embargo, podría haberse mejorado este aspecto, o haberse incluido otras melodías menos machaconas. Nunca he sabido recibir demasiado bien la música dance en un videojuego, a pesar de intentar no mezclar mis gustos personales en ellos. De todas formas, están ahí para la misión por la cual fueron creadas, ambientar sin más, sin molestar en exceso ni interrumpir la acción. Cuando realmente se anima la cosa es con cada uno de los jefes finales, o en algún tramo de alguna fase. La música del final la tenéis para escuchar en mi sección musical.

JUGABILIDAD:
Nuestras posibilidades de acción en el juego se pueden definir con pocas palabras: limitarnos a guiar el puntero con el que dispararemos por la pantalla. Así de simple puede parecer una limitación demasiado grande, pero doy fe de que el juego es muy divertido y ha conseguido engancharme, e incluso retarme a mejorar la puntería o a ascender de grado. Al terminar con cada final boss se nos valorará el aspecto de la puntería, es decir, el porcentaje de disparos que hemos acertado en nuestros perseguidores. Dependiendo de si esta cifra es mayor o menor, el juego nos asignara un grado relativo a esta (Capitán, lugarteniente… etc.) que tan solo tiene efectos en nuestra satisfacción por un trabajo mejor o peor hecho. Apuntar bien será crucial, aunque por suerte el juego no es muy exigente en este sentido, ya que la detección de disparos es fenomenal, nada más rozar uno de ellos a algún enemigo, este caerá abatido.

Antes de aparecer por sorpresa, el enemigo nos gritará alguna provocación. Este es el momento justo para ametrallarlo, pero puede ser antes incluso. La cuestión es que pasarán un par de segundos entre que el enemigo da la cara y usa su arma, tiempo que debemos aprovechar si no queremos perder el duelo, y que, por supuesto, cambia dependiendo de en que nivel de dificultad estemos jugando. Especial cuidado habrá que tener con aquellos que lancen granadas o cuchillos, pues aparte de aniquilar al tipo, habrá que neutralizar el objeto lanzado.

No ha sido tan mala experiencia jugarlo con el ratón, aunque como es de imaginar, no tiene nada que ver con la experiencia real de la pistola. Aun así, como me engancho bastante, llevé adelante esta divertida aventura. La emulación del ratón haciendo de pistola no está nada mal, es bastante rápida y apurada, cosa imprescindible en las últimas fases, las más difíciles, donde los reflejos han de ser veloces o los cuadros de vida irán cayendo como moscas. En estas (como por suerte podrás comprobar) cada vez son menos frecuentes las apariciones de inocentes a los que tanta rabia da acertar pero más cortos los intervalos entre enemigo y enemigo, incluso se llegarán a juntar varios a la vez en pantalla. En ningún momento llega a ser excesiva la dificultad, cuya curva está bastante bien programada, si bien algún que otro jefe nos dará cierto dolor de cabeza, se puede terminar perfectamente en un par de semanas intensivas.

CONCLUSIÓN:

No es un género que abunde mucho en la consola, así que imagino que todos los que gustan del disparo en primera persona con pantallas estáticas e impredecibles apariciones de enemigos se harían con él. La Justifier es la pistola que acompañaba al juego y a su vez era una réplica de la que se podía ver en la recreativa de Konami. Con ella estoy seguro de que la experiencia puede ser mucho más gratificante de lo que lo es usando un emulador. En este caso, con el Zsnes todo ha ido como la seda y se ha dejado
jugar completamente usando un ratón como arma. Sus gráficos, tecnicismos aparte, son bastante atractivos por aquello de ser más realistas, aunque en la práctica no llegan a ser tan fantásticos como se puede pensar viendo las imágenes. Pero échale un par de horas y verás como te engancha para pasar un buen rato… o muchos, hasta que logres pasar las 5 fases de las que consta, más la de entrenamiento, que si lo que buscas es dificultad extrema, es la que más te va a gustar con sus distintas pruebas.

- Lo Mejor Del Juego: El puntero responde muy bien a las ordenes y la detección de impactos es rápida y precisa. Los toques de humor no están de más. Tiene algunos secretillos si disparas al lugar adecuado.

- Lo Peor Del Juego: A primera vista sus digitalizaciones son bastante conseguidas, pero pierden calidad en movimiento. La música es un tanto machacona.

1 comentario:

Anónimo dijo...

un clásico muy conocido del arcade sin duda también parodiado en el Parodius 3 de Konami, un detalle para poder crear la tercera fase El Secuestro Konami tuvo que pedir permiso en un aeropuerto y a una aerolínea para hacer las fotos de un avión concretamente es un Being 757-200 cuando se lanzo el juego estaba en producción se dejo de fabricar en el año 2004 tras construir 1050 aparatos, estaba tan bien hecho las fotos y el montaje que hasta se aprecia el símbolo del fabricante en el motor en este caso es un águila alada sobre un circulo, que es el símbolo del fabricante de motores de aviacion Pratt & Whitney, el Boeing 757 se vendió con dos motores el PW 2040 de Pratt & Whiney (este aparece en el juego en las imágenes del avión) y el Rolls Royce RB 211 tambien se lanzo una version alargada del B757 el B757-300 del cual solo se entregaron 55 unidades

hasta se detalla con sumo cuidado en el juego las antenas del avión, las puertas de carga y pasaje, las trampillas del tren de aterrizaje,los motores e incluso los tubos pitot del morro

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