martes, 1 de noviembre de 2011

Aladdin

INTRODUCCIÓN:

Ya avisé hace unos meses, cuando escribí la review del Goof Troop, que no sería esa la primera ni la última vez que podríais encontrar algún producto con la firma del dúo Capcom / Disney en esta web dedicada enteramente al Cerebro de la Bestia. El motivo es muy sencillo, era cuestión de tiempo, pues la parejita de oro dejó un rastro imborrable en esta consola con títulos de cosecha propia. Seguro que a cualquiera que haya sido (o todavía sea) fan de Super Nintendo a quien se le pregunte recuerda algún título concebido por estas dos grandes compañías en la consola, llámese Magical Quest o Aladdin que es el que nos ocupa ahora y que apareció en la 16 bits de Nintendo en una época muy lógica, de forma paralela al estreno de la película de Disney de mismo nombre protagonizada por el entrañable personaje.

Si enorme fue el éxito del que disfrutó la película, no se quedó atrás la versión lúdica en forma de cartucho. Prácticamente todos los usuarios de consola de aquella época, fuese cual fuese su sistema, pudieron disfrutar de Aladdin, eso sí, con notables diferencias entre los distintos lanzamientos, hasta el punto de que poco tiene que ver este cartucho para Snes con el de Megadrive, por poner un ejemplo. Curiosamente, las versiones de Nintendo (incluida la que nos interesa ahora) fueron programadas por Capcom al contrario que las de Sega, ya que en aquellos tiempos la compañía del Street Fighter poseía la exclusividad para programar los juegos de Disney para las consolas de Nintendo. Todo esto ocurría en las mágicas navidades de 1993 /1994, cuando la gente todavía estaba encandilada por la que fue una de las producciones con más éxito comercial de Disney y con este colchón, el videojuego no podía fallar, siempre que se programase con grandes dosis de buen hacer, como efectivamente fue el caso.

TRAMA:

El entrañable e inolvidable cuento de Aladdin comienza en los arrabales de la ciudad de Agrabah, donde nuestro personaje va a la carrera, tratando de escapar de los guardias que le persiguen por haber cometido un pequeño hurto. Le sigue fiel su mono Abú, saltando por tejados, cornisas y toldos. Su vida cambia de repente cuando, en su huida, se encuentra con una bella mujer a la que también asedian los guardas, lo cual cambiara el rumbo de su vida. Esto es tan solo el principio pero como podéis ver, el juego sigue con bastante fidelidad el argumento de la película, desde su principio hasta el final. La historia nos va siendo narrada en forma de imágenes estáticas que podremos ver entre fase y fase resumiendo en esencia la historia que el film nos cuenta, saltándose a veces algún fragmento y añadiendo otras veces algún otro fruto de la imaginación de los programadores.

Nuestro héroe se verá en muchas y variadas situaciones, perseguido por guardias, intentando escapar de una laberíntica gruta, acosado por chorros de ardiente lava, saltando de anilla en anilla en hilarantes mundos de fantasía… El desarrollo siempre va a ser muy similar a lo largo del juego, quitando la fase de Bonus, y algún otro trozo en concreto, siempre avanzaremos con un scroll lateral, aunque no por ello vamos a percibir monotonía cuando hayamos avanzado unas cuantas pantallas debido a la variedad anteriormente nombrada.

GRÁFICOS:

No me gustaría dejarme llevar completamente por la nostalgia y enaltecer excesivamente algunos aspectos del juego. Por suerte, en el apartado gráfico no tengo porque hacerlo, porque todo lo que se refiere a él es absolutamente genial. ¿A que no sabéis quien fue el responsable del diseño del juego? Pues nada menos que Shinji Mikami, autor entre otros de proyectos como el mencionado anteriormente Goof Troop o la saga Resident Evil. Nuestro personaje luce fantástico, su vestimenta es la misma que lleva en la película de dibujos y sus animaciones destacan por encima de casi todo por su fluidez y la gran cantidad de cuadros de animación con los que se realizó, sin duda un aspecto que se mimó de una forma especial. Lo mismo podemos decir del movimiento de todo lo que aparece en pantalla, enemigos, decoración animada, personajes secundarios… Un trabajo hecho poco a poco, como en la vieja escuela, con mucho cariño.

La calidad de estas tan solo son comparadas a la brillantez de sus decorados y entornos. Siempre que avancemos, cualquiera que sea la fase donde estemos, veremos distintos planos de scroll que se mueven con una suavidad impecable, desde el más lejano hasta el que coge el primer plano de Aladdin. Tanto en la ciudad de Agrabah, en las cuevas o en el interior de la pirámide, el detalle de los gráficos salta a la vista, teniendo cada fase un aspecto bien diferenciado y con personalidad propia. Muy importante es el tema de la fidelidad con el aspecto que presenta la producción para cine. En este sentido, el trabajo vuelve a ser intachable. Cualquier enemigo que se nos cruce en el camino lo reconoceremos enseguida asociándolo a su versión animada en la gran pantalla.

Tan solo la segunda fase ofrece un cromatismo un tanto monótono, pero se compensa sobradísimamente con la belleza y salvaje colorido de la cuarta, por poner un ejemplo. Esta fase, ya que aparece aquí, junto con la siguiente, están introducidas por los programadores sin que aparezcan en la historia en que se basa. La primera que nombro podemos relacionarla con el momento en que Aladdin frota la lámpara y aparece el genio (algunos detalles concuerdan) pero la de la pirámide egipcia es totalmente inventada, aunque eso no quiere decir que esté de sobra. Las imágenes que aparecen junto al texto que nos cuenta la aventura entre fase y fase son sencillas pero cumplen su cometido (tampoco íbamos a exigir videos en esta época).

SONIDO:

El sonido no sigue tan de cerca la estela de la película, si bien se utilizan algunas melodías de gran calidad y casi idénticas a las que se pueden ver en esta, todas ellas compuestas con una variedad de instrumentos y una calidad sonora que da gusto escuchar. Como siempre, os insto a que os paséis por mi sección de música si queréis comprobarlo. Reconoceréis enseguida la banda sonora de la cuarta fase, por ejemplo, en la que nuestro personaje se introduce en la lámpara mágica y por supuesto, la que suena durante la fase de Bonus, que consiste en un paseo en alfombra mágica por los cielos de Agrabah y que coincide con la música que suena en el film en las mismas secuencias. No se si es mi impresión, pero además aquí el sonido que se produce cada vez que recogemos algún diamante queda genial como parte de la propia música y añade un poquito más de magia al momento.

Y, a no ser que recuerde mal, la melodía de la primera fase no esta extraída de la banda sonora original, pero es de las que siempre tendremos en la cabeza cada vez que tarareemos la música de este juego. En definitiva, se ha hecho un gran trabajo en este apartado, con los portes de las melodías originales pero también en las nuevas composiciones, que lejos de desentonar, añaden todavía más musicalidad al juego. No se quedan atrás los efectos de sonido, que también contribuyen a esto, todos muy originales, desde el agarre del protagonista a los salientes, el estallido de las manzanas, el aplastamiento de los enemigos… Todos destacan por su gran originalidad.

JUGABILIDAD:

Empecemos hablar del control sobre el personaje, una auténtica delicia, súper manejable, muy dócil ante las órdenes de nuestro mando. Si aprendemos a controlar la pequeña inercia que tiene al dejar de andar, uno o dos pasos, poseeremos un control absoluto sobre el juego, porque la realidad es que no es para nada complicado, tan solo acciones clásicas como correr, saltar, disparar (manzanas en este caso)… nada que no hayamos visto en un plataformas de este corte. De entre todas las versiones, se podría decir que esta es quizá la más plataformera de todas. Aquí no empuñaremos sables, tan solo tendremos nuestras piernas y habilidad para sortear enemigos y obstáculos. Los desafíos a los que nos someterá el desarrollo del juego no son excesivamente complicados y es este uno de los pocos puntos flojos del juego, su discreta dificultad y corta duración.

Más queja tengo contra el segundo aspecto que contra el primero. Su baja dificultad nos permite, viéndolo en positivo, disfrutar del armonioso control sobre Aladdin y por otra admirar los preciosos entornos donde nos encontraremos en las distintas fases. Pero su corta duración puede ser todo un bajón. Imaginaos que yo pagué por él, en su día, unas 14.000 pesetas del ala. Tanto dinero queda bastante mal invertido, en principio, para tan solo 7 fases, contando que una de ellas es de Bonus y un par de ellas son la mitad en tamaño que el resto (todas las fases están divididas, a su vez, en varias pantallas). Pero bueno, en cualquier caso, siempre nos quedará la opción de volverlo a terminar, sin ningún problema debido a su bajo nivel de dificultad, para recoger todos los diamantes rojos que hay esparcidos por las distintas fases para obtener un final distinto.

Esto no quita que haya algún obstáculo en particular que se nos atasque, ciertos puntos en las fases 4 o 5 que tardaremos unos cuantos intentos en superar, pero poco más. Tampoco quiero decir que sea un juego para niños, de hecho una de sus ventajas es que todo el mundo, sin entrar en edades o género, puede disfrutar de él, siempre compartiendo su sentido del humor bastante presente al que amparan mucho sus animaciones y sus vistosos gráficos. Puede que la acción no sea tan frenética como la versión Megadrive por aquello de la diferencia de frames a la que corre el juego, pero aun así la acción sin freno es un factor que va de la mano de este Aladdin y el enorme nivel de diversión lo sitúa como uno de los plataformas más a tener en cuenta para introducirse en la consola desde cero.

CONCLUSIÓN:

Con unos gráficos sensacionales, una música trabajada y muy atractiva, Aladdin nos hará pasar grandes momentos. Es un plataformas de estilo tradicional, avance lateral, donde tendremos que acabar con los enemigos a golpe de pisotón (o de manzanazos) o desplazarnos a toda velocidad sobre nuestra alfombra mágica para evitar que la lava nos engulla. Te durará poco tiempo, eso es cierto. Su dificultad es prácticamente para principiantes y no nos costará más que una tarde pasarnos una o dos fases del tirón, por lo que en media semana nos habremos pulido el juego. Eso sí, aparte de su fantástico aspecto audiovisual, tiene una gran ventaja, es Aladdin y tiene el suficiente carisma
como para engancharnos a los mandos e invitarnos a terminarlo una y otra vez, por si toda la diversión que es capaz de ofrecer no ha calado al 100% en la primera ocasión. Esto sería cosa extraña, porqué su sencillo control es capaz de atraparnos en unos pocos minutos. Si has visto la película, te ha gustado y/o eras fan del personaje ya anteriormente, la nota global puede engordar sustancialmente debido a que todos sus escenarios te resultarán familiares como si estuvieses dentro de la pantalla misma del cine.

Por último, no podría terminar este retro-análisis e irme con la conciencia tranquila si no se lo dedicara a mi chica, inspiración mía, fan del personaje, de la película y entre cuyos videojuegos favoritos se encuentra este Aladdin.

- Lo Mejor Del Juego: Disfrutarás de sus gráficos de película (nunca mejor dicho) y de su fabulosa música. Muy jugable, divertido y escenográficamente variado. Vino traducido al castellano. Contiene la esencia de la película intacta.

- Lo Peor Del Juego: Tan solo tiene 7 fases y algunas muy cortas. En vez de aumentar excesivamente la baja dificultad, yo hubiese aumentado el número de estas. En Snes tuvo que competir con muchísimos títulos de igual o superior calidad.

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